Emprendimiento cooperativo de autogestión “METELITO        

 

Temas de Balance y Proyección

 

El “Metelito” cuenta ya con unos diez meses de existencia contando desde que surgió la idea de conformarlo, por lo que ya se pueden sacar algunas conclusiones y visualizar mejor las posibilidades y limitaciones que tienen este tipo de emprendimientos. Dicho de otra manera, hoy es factible tener una mejor aproximación a las dificultades que hay que superar para que estas iniciativas se constituyan efectivamente, se sostengan en el tiempo y creen las condiciones para que puedan prosperar.

 

Y esto, ya de por sí, es un logro importante si consideramos el hecho de que la organización de múltiples emprendimientos productivos es un eje estratégico de la construcción del MTL. Y lo es porque en el aspecto económico, genera condiciones para  ganar autonomía del poder y, así, mejor combatir una de sus políticas centrales para afianzar su dominación sobre las capas más pobres de nuestro pueblo: el asistencialismo.

 

En el Metelito se pueden distinguir las siguientes fases:

 

1)      surgimiento de la idea, agrupamiento de los interesados y primeros ensayos de trabajo en un local inadecuado y con herramientas bastante precarias

2)      búsqueda de un local mejor y presentación del proyecto en Promoción Social a través de la Mesa de Trabajo que tiene con el MTL en busca de financiamiento para la compra de herramientas y un subsidio temporal a sus componentes hasta que el proyecto fuera rentable. Hay que decir que este período se alargó por las demoras burocráticas de Promoción y que lo único que se obtuvo fue para las herramientas.

3)      instalación del taller en el Mercado recuperado, intensificación de la producción, diseño de nuevos modelos y primeras y escasas ventas.

4)      en este proceso los componentes del grupo fueron fluctuando y aparece como principal debilidad el hecho que no se logra constituir un flujo de ingresos que asegure a los compañeros un ingreso básico. También la inexistencia de un plan claro de producción y de comercialización.

5)      de todas maneras, se han creado las condiciones para aspirar a producir un salto cuantitativo y cualitativo. Estos apuntes van en esa dirección.

 

Algunas Consideraciones Generales

 

Los microemprendimientos de la actualidad son agrupamientos productivos que, producto de la crisis,  se constituyen a partir de la voluntad de gente desplazada de sus ocupaciones regulares y/o jóvenes que no logran acceder al mercado laboral y que no se resignan a una situación de marginación social  o a una existencia parasitaria a costa de su entorno familiar o del asistencialismo estatal o privado.

 

Es decir, combinan una situación de extrema necesidad, capacidades laborales sumamente heterogéneas (gente con algún oficio –que puede coincidir o no con el objeto del emprendimiento-  junto a otras sin ninguno), escasos bienes de capital y débiles posibilidades de realización comercial de lo producido tanto por la estrechez del mercado consumidor como por la inexperiencia en ese rubro.

 

En ese marco, la elección de la actividad a realizar es decisiva, pues debe ser algo socialmente útil y de necesario consumo (valor de uso) y que, a su vez, esté al alcance de las manos de los compañeros que van a trabajar en él Así que habrá que seleccionar (al menos en este período, en el que estamos dando los primeros pasos)  rubros de relativamente sencilla confección, baja tecnología e intensivo uso de mano de obra.

 

Entonces, para precisar los alcances de estos emprendimientos, hay que estar claros que, en principio, sólo pueden resolver las cuestiones de la sobrevivencia más elemental si logran:

·        una producción relativamente eficiente

·        una colocación rentable de sus productos en forma más o menos estable

·        una administración correcta

·        conectarse con otros emprendimientos en la búsqueda de poner en pie un verdadero movimiento a fin de dotarlo de mayor fortaleza política y económica y de legitimidad social.

 

Si estas condiciones pueden resolverse positivamente, las posibilidades futuras serán más alentadoras.

 

Elementos para un cálculo  económico

 

Como éste es uno de los aspectos básicos para determinar  la viabilidad de un proyecto productivo, trataremos de ser detallistas en su tratamiento.

 

Entendemos por viabilidad la capacidad de, una vez que se logre superar las condiciones que se le plantea a todo proyecto productivo – comercial en una “economía de mercado”, realizar su objetivo económico principal.

 

            El objetivo económico principal de este tipo de emprendimientos es lograr un fondo salarial que permita      

la manutención de sus trabajadores, descontados los costos de producción, la tasa de capitalización         básica (que facilite la reproducción ampliada)  y el aporte al movimiento.

 .

Esto es lo que  marca la diferencia con una empresa privada cuyos propietarios buscan obtener la máxima tasa de ganancia para sí y, por lo tanto, consideran el salario de sus trabajadores como parte de los costos (a los que intentan reducir constantemente).

 

 Entre las condiciones que podemos visualizar se encuentran:

·        la existencia de un mercado capaz de absorber el servicio o la mercancía que se produce y/o comercializa

·         la constitución del fondo de inversión que permita la adquisición, préstamo y/o apropiación del equipamiento necesario, las materias primas e insumos necesarios para encarar el primer ciclo, es decir, el tiempo que media entre el inicio y el final (la obtención del objetivo económico) en un período dado. A la finalización del ciclo debe quedar un saldo, un plus que permita ir amortizando la inversión inicial y conformar un fondo de capitalización para aumentar y perfeccionar el equipamiento a fin de ampliar la capacidad de producción y disminuir sus costos, etc.

 

La determinación del mercado (entendiendo por éste la existencia de una necesidad de consumo de tal o cual producto o servicio y la solvencia o capacidad de pago suficiente para adquirirlo) es fundamental. Si no se puede “colocar” lo que se produce o comercializa el emprendimiento fracasa.

 

Parte de este estudio de mercado es la observación de la “competencia”, o sea, de aquellas empresas que actúan en el mismo rubro. Se trata de investigar sus precios y, por contrapartida, estudiar o realizar el cálculo económico de cada paso del ciclo de manera tal que a su finalización permita ofrecer un precio menor. Este cálculo, que en la jerga lo denominan relación costo : beneficio, es de la mayor importancia. Es el que determina la capacidad de competitividad del emprendimiento con respecto a las empresas del ramo y, de por sí, implica todo un capítulo que en este material sólo lo abordaremos en sus aspectos más básicos y elementales.

 

Respecto del fondo de inversión inicial la cosa es más compleja aún, dado las carencias y precariedades naturales en este tipo de emprendimientos. Aquí, el factor político deviene decisivo. Sin una determinada fortaleza política

que, apoyándose en la enorme legitimidad social que hoy tiene la lucha contra la desocupación y la marginación, será imposible capitalizarla para  arrancar  lo más primario y necesario. En esa fortaleza política reside, consideramos, el secreto de la “acumulación primitiva del capital” para financiar sus pasos iniciales. La experiencia del “Metelito” indica que no hay una sola vía y que, de acuerdo a las circunstancias, hay que saber combinarlas todas. Algunas de ellas fueron:

 

·        solidaridad popular: que permitieron en su etapa inicial la donación de materia prima e insumos y el préstamo de herramientas y de un local para su instalación precaria

·        exigencia al Estado: que, en base a sus primeros productos y a la presentación de un proyecto bien elaborado, facilitó la entrega de un pequeño subsidio para resolver su equipamiento parcial. Este punto hay que profundizarlo en la perspectiva de elevar sustancialmente la demanda  con el fin de romper el corset de las magras partidas presupuestarias destinadas a estos efectos.

·        resolución a la “plebeya”: la toma y puesta bajo control propio del Mercado junto a otras organizaciones, y  la radicación del emprendimiento en sus instalaciones. Esta alternativa, aparte del valor específico que tiene en cuanto a ganar autonomía del poder y a la elevación de la subjetividad propia y del movimiento popular, tiene la virtud de abordar sin eufemismos, directamente, un tema central: la existencia de una enorme capacidad productiva ociosa  en forma de fábricas, talleres, instalaciones y tierras  inactivas por obra y gracia de un sistema y un modo de producción a los que resulta más rentable mantenerlas en ese estado. Si se logra sostener y ampliar la tendencia que marca el movimiento de Empresas y Fábricas Recuperadas y se dan pasos más firmes en cuanto a la ocupación y puesta en producción de tierras baldías, lograremos avanzar, en un aspecto, en modificar la relación de fuerzas de clase.

·        solidaridad internacional: aunque en el caso del Metelito esta vía todavía no se ha concretado, hay que decir que en los días de mayor convulsión político – social de 2001/2002 arreciaron contactos y ofrecimientos de diversas organizaciones de todo el mundo que, entre otras cosas, manifestaron interés en aportar a la construcción de una “economía paralela de supervivencia”. Quizás ahora, con la apariencia de normalización que genera el actual gobierno, este tema no figure como prioridad en la agenda de estas organizaciones. Pero, urgente o no para ellas, como las bases y efectos de la crisis continua intacta, hay que seguir persistiendo en anudar todos los acuerdos posibles con las mismas.

 

Si estas son algunas de las condiciones más generales entre las que se tiene que abrir el paso un emprendimiento autogestivo, consideremos otras - de carácter concreto- que hay que encarar y superar para que ese objetivo económico principal  (la creación de fondo salarial permanente) se pueda alcanzar.

 

Para  mejor determinarlas, trabajaremos sobre un supuesto relativamente parecido al Metelito y, en ese plan, imaginemos las siguientes variables:

·        un emprendimiento de 6 integrantes que laboran  5 jornadas de 4 horas cada una a la semana  (20 jornadas al mes)y que aspiran a un ingreso de $400.00 mensuales (es decir, tienen que reunir un fondo salarial de $2.400.00 todos los meses)

·        fabrican 2 tipos de juguetes (llamémoslos M y Z)  a los que le fijan un precio de venta minorista de $6.00 y $4.00 respectivamente, y mayorista de $4.00 y $2.50

·        calculan un costo de producción (insumos, energía, publicidad, venta, mantenimiento de las herramientas, integración de un fondo de capitalización y aporte al movimiento, etc) de $1.00 y $0.50 por unidad, por lo que la ganancia a que se aspira es de: a) venta minorista: $5.00 para los juguetes M y $3.50 para los Z;  b) venta mayorista: $3.00 y $2.00. Está claro que este cálculo arbitrario está hecho con mucha generosidad en cuanto a los bajos costos de producción y la alta tasa de ganancia.

·        producen ambos tipos de juguetes en partes iguales y estiman que el 80% de la venta se realizará al mayoreo y el 20% restante en forma minorista.

 

Para lograr ese salario, cada trabajador tendría que producir (suponiendo que se dedique a un solo producto)

·        Producto M. Minorista(20%) 16  unidades y mayorista(80%) 107 unidades. Un total de 123 unidades al mes por trabajador.

·        Producto Z. Minorista: (20%) 23 unidades; Mayorista (80%): 160 unidades. O sea, un total de 183 unidades mensuales por trabajador.

·        Entonces la producción mensual total del emprendimiento a fin de cubrir el fondo salarial de $2.400 tendría que ser, en el caso de M (50% del plan)  de 324 unidades y en el de Z (el otro 50%) de 549 unidades. O sea, entre los dos tipos de juguetes alcanzar la cifra de 873 unidades.

·        Ahora pasemos a discriminar el esfuerzo laboral de cada trabajador por día (20 jornadas mensuales) y por hora (5.00hs por jornada) en el supuesto  de que se organice una división del trabajo por la cual unos (3 trabajadores) se especializan en la fabricación de M y los otros 3 en la de Z

                                          Trabajador de M: 6 juguetes y cuarto por día; poco más de 1 por hora

                                           Trabajador de Z: 9 juguetes y cuarto por día; casi dos juguetes por hora    

 

Este tendría que ser el volumen  total de producción y el rendimiento (productividad) de cada trabajador para obtener el fondo salarial propuesto

 

Organización de la producción

 

Continuando el análisis del tipo de esfuerzo que hay que aplicar para obtener ése objetivo, hay que considerar cómo establecer una adecuada división y organización del trabajo.

Suponiendo que el juguete M está compuesto de 10 piezas distintas y el juguete Z de 5, el resultado por trabajador en términos de mes, día y hora tendrá que ser:

·        Juguete M: 1.230 piezas mensuales; 61.5 piezas por día; 12.3 piezas por hora

·        Juguete Z:      915 piezas mensuales; 45,75  piezas por día;  9.15 piezas por hora

 

Todo esto considerando la pieza acabada, por lo que el cálculo debe ser completado discriminando todos los procesos a realizar para llegar a ello (medición, corte, lijado y pulido, pintura y secado), a lo que luego habrá que agregar el armado, envoltorio y presentación para la venta. En su conjunto, este tendría que ser considerado el plan de producción mensual, los objetivos mínimos ha alcanzar para lograr ese fondo salarial.

 

Para racionalizar el esfuerzo, habría que descomponer cada proceso por separado y especializar a los trabajadores más hábiles para tal o cual proceso. Es decir, para elevar la capacidad productiva lo más conveniente es establecer una línea de producción en la que se aborde cada proceso por separado y, a su vez, cada uno de ellos relacionado con el proceso siguiente.

 

Por ejemplo, para el mes de Octubre se organizan las labores de la siguiente manera:

·        los trabajadores A y B realizan la medición y corte de las piezas (12.870 al mes, 643,5 al día,  128.70 por hora). Claro que no es preciso realizar las distintas 15 piezas en una misma jornada. A lo mejor conviene, por razones de similitud de medidas, de tipo de material y de máquinas a emplear, producir en una jornada 5 tipos de piezas en un volumen necesario que se produciría en 3 jornadas; a la siguiente otros 5 tipos de piezas y en la 3° jornada los últimos 5 tipos.

·        los trabajadores C y D se dedican al lijado y pulido

·        el trabajador E al pintado y secado

·        el trabajador F al armado y terminación

 

Claro que hay que intentar que todos los trabajadores dominen el proceso en su conjunto y, para ello, ir estableciendo una rotación que facilite, entre otras cosas, impedir la monotonía y la pérdida de productividad que ella conlleva. Así, en el mes de Noviembre se podrían rotar los equipos y de esta manera E y F se dedicarian al corte, A y B al lijado y pulido, C al pintado y D a la terminación. En Diciembre C y D comenzarían con el corte, etc. y en Enero se reiniciaría el ciclo nuevamente.

 

Vistas así las cosas, es importante organizar el espacio disponible del taller de manera  que no se entorpezca la secuencia productiva. Aquí vale eso de “un lugar para cada herramienta, cosa y proceso de trabajo, y cada herramienta, cosa y proceso de trabajo en un lugar determinado”. Estanterías con casilleros y/o cajoneras claramente etiquetadas ayudaría a ello.

 

Otro aspecto de la organización del trabajo es la seguridad. Hay que prever los principales riesgos y adoptar un plan de prevención y de acción en caso de que alguno de ellos se concrete. Entendemos que los más peligrosos son: a) accidentes con las máquinas (hay que contar con un botiquín de primeros auxilios; b) el fuego, por la naturaleza altamente inflamable de los productos que allí se tratan (hay que verificar constantemente las instalaciones eléctricas y tener medios para sofocar rápidamente principios de incendio).

 

Organización de la comercialización

 

Está claro que si no se logra vender los volúmenes previstos en los plazos establecidos para alcanzar el fondo salarial propuesto (objetivo de mínima), el proyecto está condenado al fracaso. Es por ello que la adecuada solución de este problema es tan importante como el que acabamos de ver y más complicado de hacerlo por las razones que expusimos al principio.

 

Hay que lograr un “nicho” en el mercado que permita obtener este objetivo de mínima, para luego pensar en metas más ambiciosas. Y como esto no se puede improvisar y, como todo, tiene sus características y exigencias particulares, hay que pensar en una suerte de “Departamento de Comercialización” (un/a compañero/a) que se dedique especialmente a esto en base a un plan que contemple las distintas alternativas existentes.

 

Hay toda una etapa en que al producto hay que instalarlo. Para ello, para “vender” el proyecto, hay que establecer una adecuada la publicidad, abordar todas las relaciones particulares e institucionales, y organizar la exploración del mercado. Todo esto tiene que ser elaborado y trabajado metódicamente. A su vez, hay que distinguir el aspecto social y político del asunto, del estrictamente comercial. Respecto del primero, que hace a mostrar como un movimiento como el MTL se autoorganiza creativamente para resolver lo que el sistema le niega a millones –trabajo genuino dignamente retribuido – habrá que resolverlo mediante la venta directa al minoreo. Aparte de considerar el Mercado recuperado como boca de expendio, hay que ubicar un plan de colocación de puestos en las ferias de la zona  Para acentuar este sentido, sería conveniente redactar una carta que, adjunta  al juguete, explique al comprador los lineamientos principales del emprendimiento y del MTL. Claro que no hay que descansar demasiadas expectativas económicas en este tipo de comercialización.

 

En cuanto al segundo aspecto, como es el que realmente puede asegurar la viabilidad del proyecto, habrá que volcarse decididamente a él y organizar la venta de grandes volúmenes (a nuestra escala, claro está). Para efectivizarlo, será aconsejable establecer contratos de provisión para períodos los más prolongados que sea factible.

 

·        Publicidad: el primer punto a resolver sería la confección de un catálogo impreso (bien diseñado y realizado, a colores) en el que se muestren los distintos modelos que se fabrican y el precio de lista. Complemento del mismo, tendría que ser un muestrario de esos modelos.

·        Relaciones particulares e institucionales:  sin descartar las primeras, habrá que poner el acento en cultivar las de carácter institucional que, a primera vista, ofrecen mejores posibilidades. Nos referimos a ONGs en el exterior como, también, al gobierno de la ciudad para abastecer los jardines de infantes y pre-escolares. En este punto hay que diseñar planes con los organismos centrales del MTL nacional y de la capital.

·        Exploración del mercado: esta rama es la que mayores incógnitas  tiene al momento y sólo podrán ser despejadas cuando se ponga en marcha el “Departamento de Comercialización”. Este tendrá que visitar locales comerciales del rubro, interesar a sus propietarios y, simultáneamente, determinar la calidad y los precios de la “competencia” para elaborar una oferta atractiva.

 

Organización Institucional

 

Constituir el emprendimiento como una cooperativa de trabajo aparece como la mejor posibilidad para dotarla de los atributos necesarios que faciliten establecer las relaciones, acuerdos y contratos que analizábamos más arriba

 

Ahora bien, independientemente de esta cuestión tendrá que avanzar en una serie de pautas y modos de organización internos que le permitan alcanzar grados de desarrollo político – cultural y de eficacia laboral y comercial –lo más altos que sean posibles- para que el proyecto prospere.

 

Al respecto, algunas consideraciones.

 

Estando claros de la inexperiencia que tenemos al respecto, es preciso trazar un enfoque, una táctica de un tipo de práctica a realizar, que nos permita realizar esa práctica de la manera más completa y en los plazos más breves posibles.

 

Lo primero a resaltar es que debe primar el carácter colectivo en todo: en la elaboración de los objetivos y metas, en los compromisos individuales que concurran e integren el esfuerzo común, en los balances y las enseñanzas de la práctica, en la distribución de los beneficios.

 

En este sentido, un primer desafío.  Toda nuestra práctica (vivida directa o indirectamente) y todas nuestras referencias se remiten a un solo tipo de relación laboral: la asalariada capitalista por la cual los propietarios 

compran la fuerza de trabajo de los obreros a cambio de un salario que los obliga a cumplir todas las exigencias que estos les plantean: horarios, tipo de trabajo, ritmos y volúmenes de producción, etc. Es decir, los someten a un determinado tipo de disciplina laboral. Y si el trabajador no rinde o vulnera alguna de las pautas que impone el patrón, éste tiene armas para hacer cumplir su voluntad: pérdida de “premios” en caso de impuntualidad, traslado a tareas más incómodas, rebaja salarial, suspensiones y –la más grave- el despido. Es un tipo de disciplina coercitiva, el patrón tiene los medios para hacerla cumplir y el trabajador la “libertad” de aceptarla o morirse de hambre.

 

Ahora bien, todo trabajo no individual, es decir, toda actividad que requiera el concurso asociado de varios individuos, precisa que las relaciones entre esos individuos esté bien articulada entre sí para que dicha actividad se pueda realizar. La disciplina es, en todo caso, la subordinación de múltiples voluntades a una voluntad única. Es una limitación al libre albedrío, a que cada uno haga lo que se le dé la gana.

 

Los trabajadores de un emprendimiento cooperativo autogestivo establecen entre sí relaciones de cooperación y ayuda mutua en condiciones de igualdad, establecidas libremente mediante acuerdos, que son muy diferentes a las relaciones de subordinación a una jerarquía patronal.

 

Pero esas relaciones no dejan de ser disciplina. Es, en todo caso, una disciplina consciente o auto-disciplina por la cual los que la comparten se comprometen a actuar de una determinada manera y no de otra.

 

Lograr una eficaz disciplina laboral es el primer gran desafío que tiene un emprendimiento de estas características.

Y en nuestro caso, que bregamos por la abolición de la esclavitud asalariada, los emprendimientos que impulsamos tienen que ser vistos como pequeños laboratorios de socialismo, en el que vayamos demostrando la inmensa superioridad en todos los terrenos –incluido el de la productividad-  del trabajo libre por sobre el asalariado capitalista.

 

En este punto, es conveniente detenernos en dos aspectos que pueden prestarse a confusión.

 

Cuando decimos “pequeños laboratorios de socialismo” no estamos cayendo en la ilusión de constituir enclaves socialistas en medio del océano capitalista que nos rodea, entre otras cosas porque estos emprendimientos no pueden ni podrán zafar nunca de las relaciones mercantiles que el sistema impone (si el emprendimiento no logra determinada rentabilidad va a la quiebra). Nos referimos al tipo de relaciones entre  trabajadores no sujetos a una dependencia patronal y cómo eso puede trascender y ser explotado políticamente Y también a que estos proyectos pueden ser un buen entrenamiento de gestión económica propia (algo de que la izquierda en general carece).

 

El otro aspecto es la organización cooperativa del emprendimiento. La adoptamos como una herramienta institucional que nos permite un mejor desempeño.  Pero a diferencia de las cooperativas tradicionales, que históricamente se constituyeron como agrupamientos de pequeños propietarios que unifican sus capitales para mejor competir contra los grandes, éstas tienen los siguientes rasgos:

·        no están compuestas por propietarios sino por trabajadores excluidos del circuito productivo y, por lo tanto, no tienen ningún otro “capital” que aportar más que su propia voluntad de trabajo

·        no aspiran a convertirse en propietarios, no se “salen” de la clase obrera

·        forman parte de un movimiento – el MTL – que, impulsado por el PC, tiene como norte estratégico la abolición de la explotación del hombre por el hombre.

·        sintetizando: estos emprendimientos, organizados como cooperativas, tienen un sentido y carácter de clase preciso: el proletario

 

 

Volviendo al tema de la disciplina laboral necesaria, está claro que ese tipo de disciplina consciente, no impuesta, no se puede construir sino es en base a la plena participación de todos los que se “auto-limitan” en pos de un objetivo común. Y es preciso no idealizar. Nada es tan complejo como las relaciones intra-personales y más si están sometidas a la tensión de tener que trabajar y actuar para sobrevivir en condiciones de mucha adversidad. Será natural que surjan conflictos. El problema es lograr un correcto tratamiento de los mismos y que “el árbol no tape al bosque”. Sobre la base de constituir sólidos lazos fraternales hay que estimular que todo se trate colectivamente, y si surgen discrepancias o contradicciones, abordarlas a tiempo y en el debido lugar. Ubicar el arma de la crítica al compañero como una mano que se le da, como una ayuda para que corrija tal o cual error. Y siempre precedida por un espíritu autocrítico;  capacidad para reconocer las propias pifias o limitaciones y el propósito de superarlas.

 

Resumiendo:

·        establecer una sólida organización en base a los principios de colaboración y ayuda mutua es la clave para que un emprendimiento se desarrolle y prospere

·        este tipo de organización debe asentarse en la participación y protagonismo pleno de todos sus integrantes

·        la toma de decisiones debe adoptarse democráticamente – preferentemente por consenso o, si no se logra, por voluntad de la mayoría – en asambleas a ser convocadas regularmente

·        será conveniente que los miembros del emprendimiento vayan elaborando y perfeccionando un estatuto en el que vayan fijando las pautas de trabajo y los derechos y deberes individuales y colectivos del mismo.

 

Distribución de los ingresos

 

Acentuando el principio de “a igual trabajo, igual remuneración” se trata de lograr el mayor grado de equidad en la distribución de los beneficios del esfuerzo colectivo.

 

Aunque sería ideal que todos los integrantes del emprendimiento aportasen de igual manera, es muy probable que, por múltiples motivos, tal aporte no sea así. Algunos harán más que otros. Es por ello que hay que fijar un criterio de equivalencia.

 

La mejor unidad de equivalencia, que permita medir y comparar todos los esfuerzos individuales, es la cantidad de horas efectivamente trabajadas. Concluido el mes o la quincena, y luego de calculado y descontado los costos, los beneficios (excluido de los mismos el porcentaje destinado a capitalización y aporte al movimiento) se deben distribuir de la siguiente manera:

a)      determinar cuántas horas trabajó cada compañero y proceder a sumarlas

b)      dividir el fondo salarial por la suma de horas – trabajo; el resultado será el precio en que se valúa salarialmente cada hora

c)      ese precio multiplicarlo por la cantidad de horas que cada uno aportó; el resultado será el salario proporcional que le corresponde a cada trabajador

 

Supongamos el siguiente ejemplo.

 

En el mes de Octubre el emprendimiento  facturó $3.500.00. Los costos de producción y gastos fueron de $500.00, por lo que el beneficio neto fue de $3.000.00. Como se acuerda que el porcentaje destinado a capitalización sea del 5% y que el aporte al movimiento también sea del 5%, la suma de ambos ese mes es de $300.00. O sea, queda un fondo salarial de $2.700.00.

 

1) La cantidad de horas trabajadas fue:

            A:  82

            B:  75

            C:  80

            D:  64

            E:  80

            F:  78

Total:      459

 

2)  Fondo salarial ($2.700.00), dividido por la cantidad de horas (459):

 

            2,700 : 459 = 5.88     (O sea, la hora de trabajo – remuneración se valúa en $5.88

 

3) El salario de cada trabajador será:

            A:  82 x 5.88 =  $482.16

            B:  75 x  5.88 = $441.00

            C:  80 x  5.88 = $470.04

            D:  64 x  5.88 = $376.32

            E:  80 x  5.88 = $470.04

            F:  78 x  5.88 = $458.54

 

 

Capacitación y Formación

 

El emprendimiento, como parte de un movimiento social y político – el MTL - que se propone aportar decisivamente a la liberación nacional y social de nuestro pueblo, no puede descuidar en ningún momento todo lo referido a la elevación de la conciencia y a la mejor comprensión de los procesos políticos por parte de todos y cada uno de sus integrantes.

 

Y simultáneamente, para que su gestión (autogestión) sea cada vez más eficaz y eficiente, debe elaborar un plan sistemático de capacitación y perfeccionamiento en todos los aspectos que hacen, precisamente, a la gestión.

 

Estos aspectos (muchos de los cuales ya los hemos mencionado) son, principalmente, los siguientes:

 

1)      Dominio del oficio. En este caso, la carpintería. Implica el correcto uso y mantenimiento de las herramientas con que se cuenta, la materia prima y los insumos y, en un escalón más elevado, el diseño de nuevos juguetes.

 

2)      Organización de la producción

 

3)      Realización comercial de la producción

 

4)      Administración y Contabilidad

 

En cada una de estas especialidades compañeros del emprendimiento  pueden aportar según sus conocimientos y, en los temas en que no haya tales conocimientos, será preciso solicitar ayuda. Por ejemplo, el IMFC puede aportar mucho en las cuestiones organizativas, comerciales y administrativas. El gobierno de la ciudad y otras instituciones también organizan cursos de capacitación que hay que aprovechar. El asunto es, como parte del proceso de desarrollo y crecimiento integral del emprendimiento, ubicar la capacitación permanente como un factor principal, estratégico, del mismo.

 

Y aquí cabe, nuevamente, que independientemente de la división del trabajo y las especialidades o responsabilidades que cada compañero asuma, todos se formen en todo y sean capaces de reemplazarse mutuamente.

 

Para finalizar

 

Los presentes apuntes pretenden ubicar una serie de temas que consideramos significativos para la consolidación y el desarrollo de una experiencia tan interesante como la de Metelitos. Esta experiencia, para que sea de mayor validez aún, tendría que ser considerada como una verdadera “punta de lanza” política, social y económica cuya práctica sirva para aportar a otros emprendimientos que en nuestra zona y en general nos estamos proponiendo construir.

 

Esa voluntad tiene que ver con la convicción de que el movimiento popular y revolucionario, si aspira a convertirse en un factor de poder, debe dominar todas las formas de la lucha. La lucha por constituir autonomía económica y, más aún, poder económico, es parte sustancial de este asunto.

 

 

                                                                                                            Septiembre de 2003