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graduados SOA tienen responsabilidad en la muerte de
75.000 personas, sin considerar el resto de América
Latina.
La cantidad
precisa de “estudiantes” fue entregada por la
ministra chilena de Defensa, Vivianne Blanlot, a una
misión de activistas ligados a la Orden Maryknoll de
EEUU que luchan contra la versión actual de la SOA,
el Instituto para la Cooperación en Seguridad del
Hemisferio Occidental (Western Hemisphere Institute
for Security Cooperation, WHINSEC), con sede en Fort
Benning, Columbus, Georgia, EEUU
El reverendo Roy Bourgeois es el líder del
Observatorio Escuela de las Américas (SOA Watch),
una ONG que propicia la extinción del WHINSEC. Ahora
encabeza una misión que recorre América Latina
solicitando a los gobiernos que dejen de enviar a
sus tropas a instruirse en Fort Benning. Lo
acompañan Lisa Sullivan, Linda Panetta y Carlos
Mauricio, vinculados todos a la Orden Maryknoll, que
en 1980 perdió en El Salvador a cuatro religiosas
asesinadas por militares adiestrados en la SOA/
WHINSEC.
La misión Maryknoll viajó a Chile a solicitar que el
gobierno de Michelle Bachelet deje de enviar
militares al Fuerte Benning, pero la ministra
Blanlot les dijo que su cartera no puede darle
órdenes a las Fuerzas Armadas, sino apenas
“sugerirle” que dejen de lado al SOA/WHINSEC.
Mientras el Ejército de Chile pareciera seguir
funcionando como “un estado dentro del Estado”, los
activistas contrarios ala SOA tuvieron mejor acogida
este año en Argentina, Uruguay y Venezuela, cuyos
gobiernos decidieron darle definitivamente la
espalda al SOA/WHINSEC, conocido también como
Escuela de Asesinos. El Presidente de Bolivia, Evo
Morales, prometió un distanciamiento paulatino.
En esta gira, los críticos del SOA/WHINSEC visitaron,
además, Ecuador, que se encuentra en campaña
electoral presidencial, y Perú, donde acaba de
asumir el nuevo gobierno de Alan García. En Lima
fueron recibidos por el nuevo premier, o sea, el
presidente del Consejo de Ministros, Jorge del
Castillo Gálvez, quien se informó de la iniciativa.
En enero 2007, el grupo se propone continuar su
campaña en Colombia, Guatemala, Honduras, México,
Nicaragua y República Dominicana.
Eficacia “académica”
El WHINSEC reconoce oficialmente la presencia de
sólo 13 chilenos, apenas el 10% de los 122, pero en
el ministerio de Defensa dijeron que anualmente
concurre completo el 4° año de la Escuela Militar
Bernardo O’Higgins, que forma a los futuros
oficiales. También acuden a Fort Benning grupos
escogidos de suboficiales y soldados que reciben
instrucción acelerada por no más de un mes. En la
Escuela de las Américas se han adiestrado más de
3.500 uniformados chilenos desde 1951.
El WHINSEC declara tener un presupuesto anual de 7,5
millones de dólares para la atención de 700 a 1.000
“estudiantes” por año, 6,3 millones provistos por el
ministerio de Defensa (Pentágono) y 1,2 por el
departamento de Estado. Su propaganda corporativa
compara esos gastos con los 6 millones de dólares
que cuesta un solo nuevo tanque M1 Abrams (1).
El perfeccionamiento que ofrece SOA/WHINSEC parece
tener un alto rendimiento “académico”. Por ejemplo,
el teniente del ejército chileno Miguel Krassnoff,
uno de los más celebres asesinos y torturadores de
Augusto Pinochet, aprendió todo lo que sabe en un
cursillo de Contrainsurgencia Urbana de apenas un
mes, desde el 7 de enero al 8 de febrero de 1974,
cuando la escuela todavía funcionaba en Panamá.
La SOA perfeccionó a los uniformados de América
Latina más aventajados en matar seres humanos
causándoles el mayor sufrimiento posible. Por sus
aulas pasaron desde el coronel uruguayo Tomás
Casella, extraditado a Chile por el asesinato del
desertor de la DINA Eugenio Berríos, hasta el
mexicano Juan López Ortiz, jefe de la matanza de
Ocosingo en 1994.
También estudiaron allí los altos oficiales
venezolanos que participaron en el golpe del 11 de
abril de 2002, en colaboración con Otto Reich, quien
ocupó una curul del consejo de visitantes de la SOA,
entre otros Efraín Vásquez, quien llegó a ser
comandante general del Ejército, y el general
Ramírez Poveda. La SOA se convirtió en WHINSEC en
2001, cuando abandonó Panamá para reinstalarse en
Georgia.
Gente en el camino
En EEUU hay 19 activistas estadounidenses presos por
bregar por la desaparición del WHINSEC. El propio
sacerdote Roy Bourgeois ha estado cuatro años en
prisión en EEUU por manifestar y “pisar la raya” que
delimitaba al “instituto” en Columbus, Georgia,
antes que pusieran una cerca. Según SOA Watch, 227
manifestantes han estado en prisión entre 1983 y
2006. En lo que va del año, ya han apresado a 34
activistas (2). El conjunto de manifestantes
encarcelados ha purgado más de 90 años de prisión.
Las declaraciones de los inculpados en los
tribunales ponen la piel de gallina por la valentía
de ciertos estadounidenses de una decencia ejemplar:
“La prisión es dura. He estado allí y otros han
estado allí. Pero si ir a prisión va a ayudar a
cerrar las puertas de la Escuela de las Américas,
vamos. ¡Vamos!” (Padre Roy Bourgeois, en 1996,
condenado además en 1983, 1990 y 1998 por actos de
resistencia no violenta en Fort Benning).
“En la historia de nuestro país, el pueblo de EEUU
–en cierto modo-- ha sido cómplice del genocidio que
le ha ocurrido a nuestra propia población nativa
norteamericana. Nosotros exportamos a Centro y Sur
América ese mismo tipo de violencia a través de
instituciones como la Escuela de las Américas
(Sacerdote Hill Bichsel, SJ, en 1996, también
procesado y condenado en 1997 y 1998).
Colegio Interamericano de Defensa
La Escuela de las Américas, que funciona bajo el
alero de la Organización de Estados Americanos
(OEA), fue concebida para entrenar tropas,
suboficiales y oficiales de baja y media graduación,
pero además en EEUU existe el Colegio Interamericano
de Defensa (CID), otra escuela de “envenenamiento
ideológico” pero exclusiva para altos oficiales
latinoamericanos próximos al grado de general,
explicó el embajador de Venezuela en Chile, Víctor
Delgado Monsalve, coronel retirado de la Fuerza
Aérea.
El CID, que también funciona bajo el paraguas de la
OEA, se convirtió en la rama educativa de la Junta
Interamericana de Defensa, adscrita al Tratado
Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).
Anualmente convoca a los altos oficiales
latinoamericanos que pronto deberían ser ascendidos
a general, explicó Delgado durante un encuentro con
los luchadores estadounidenses.
El propio Delgado fue enviado al curso del CID por
el gobierno de Rafael Caldera, en 1994, para sacarlo
de Venezuela por sus simpatías abiertas con Hugo
Chávez, mientras éste se encontraba en prisión por
su frustrado asalto al poder del 4 de febrero de
1992, y por opinar en favor del intento de golpe de
la Fuerza Aérea del 27 de noviembre de ese mismo año.
Se supone que la Junta Interamericana de Defensa es
un organismo auxiliar de la OEA, que tiene 34 países
miembros, pero siempre está conducida por un general
de EEUU. A comienzos de los años 90, una vez
desaparecidos el campo socialista y la Unión
Soviética, EEUU se propuso convertir a los ejércitos
latinoamericanos en una fuerza para-militar con
tareas policiales antinarcóticos y
“anti-terroristas” subordinadas a los intereses de
Washington y para esos efectos instrumentó cursos
teóricos en la Junta que fueron criticados por la
mayoría de los oficiales venezolanos.
El reverendo Bougeois se interesó en incluir una
propuesta contraria al CID en la plataforma de lucha
de su organización SOA Watch. |