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Fuente Red Eco
Impunidad
sin fin: la verdadera política de derechos humanos de K
Mientras que el presidente Néstor Kirchner exige mayor celeridad en
los juicios a los represores, los familiares de desaparecidos luchan
por desbancar al juez de la mayor causa de terrorismo de Estado de
Santa Fé porque es hijo de un funcionario de la dictadura.
María Marinas (Red Eco) Santa Fé- Familiares de desaparecidos
presentaron ayer jueves, ante el Tribunal Federal Nº 4 de Rosario,
un pedido de recusación por falta de imparcialidad del juez Germán
Sutter Schneider, hijo de un Ministro de la última dictadura militar
y posible implicado en la causa.
El Juez Schneider fue designado como subrogante por el Consejo de la
Magistratura en septiembre de 2005.
En la causa “Feced, Agustín y otros, sobre homicidio, violación y
tortura, expediente Nº 47.913 y sus acumulados” se investiga a los
responsables del terrorismo de Estado en el II Cuerpo del Ejército.
Agustín Feced, fue ex comandante mayor de Gendarmería, interventor
de la policía rosarina entre abril de 1976 y mayo de 1978 y está
imputado de 270 delitos de lesa humanidad.
Feced fue, además, un cuadro surgido e impulsado desde la
instalación de la Doctrina de Seguridad Nacional y un protegido de
los principales empresarios de la región. Los 49 cuerpos que
componen la causa federal 47.913, la llamada “causa Feced”,
contienen listas de detenidos y desaparecidos entre los años 1976 y
1979.
Eduardo Sutter Schneider estuvo al frente del Ministerio de Gobierno
desde febrero hasta diciembre de 1983, como tal fue el superior
responsable de la policía de la provincia de Santa Fé y dispuso la
infraestructura, la logística y el personal para la represión.
Si este funcionario de la dictadura no está imputado es “por esa
prolongación de la dormidera judicial en la que se han sumido los
señores jueces sin salir del sopor de las anuladas leyes de
impunidad”, asegura el escrito presentado por la querella.
Por otra parte, como responsable de la cartera de Educación, desde
mayo de 1981 a febrero de 1982, el represor “cumplió con las órdenes
supresoras de la libertad de enseñar y aprender, a fuerza de tildar
de ‘delincuente terrorista' a todos aquellos que no se atuvieran a
las reglas dictatoriales, que respondían(...) al principio de
sancionar el ‘exceso de pensamiento' que, según este ministro, había
traído estas desviaciones”, señala el documento.
La recusación se sustenta en el artículo 18 de la Constitución
Nacional y diversos tratados (el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y políticos, la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, entre otros) que “consagran la garantía de ser juzgado por
un tribunal competente, independiente e imparcial”. El escrito
afirma que no se puede superar el vínculo afectivo con un miembro
jerárquico de la última dictadura. Así es que “si nos rechazan el
pedido, apelaremos a la Corte Suprema de Justicia”, aseguró a Red
Eco Alicia Bernal, hija del militante desaparecido Rubén Fernando
Messiez. (volver)
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