Diciembre 2006

Ante la desaparición de Luis Gerez

(Última hora: Apareció Gerez)

Daniel Campione



      Un grito colectivo, una tarea de todos : El aldabonazo ha sonado otra vez. Más fuerte, si cabe, y sin ningún margen para distorsiones o especulaciones. Desaparece un testigo contra los represores de los setenta, por segunda vez en pocos meses.
      Todo indica que hay fuerzas que, ante la imposibilidad de dar la batalla política; y clausurados ciertos artilugios legales, han decidido recurrir a un instrumento que sienten como propio: el crimen. Esto ocurre cuando la amenaza del juicio y el castigo se cierne sobre un arco amplio de ejecutores, cómplices e instigadores. Los de marzo de 1976 en adelante, y los de la mucho menos recordada masacre de 1974-1975, algunos de los cuales se han dado el lujo de ser ministros, senadores, gobernadores, o vicepresidentes de la Nación, ya en democracia.

      El desafío a la sociedad argentina está planteado, y no cabe otra
respuesta digna y promisoria que el avance sostenido en dirección al más completo esclarecimiento de los hechos del pasado y el presente. No caben miradas parciales y mezquinas, son atentados que no van dirigidos a una figura política o a un gobierno, sino que se inscriben en la lucha entre quiénes organizaron o apañaron la "guerra antisubversiva"; que tienen enfrente a todos los que intentaban transformar el mundo en los 70', y los
que luego libraron la batalla política y cultural para que la historia no la escribieran los vencedores, y hasta ahora lo han logrado.

      El caso de Jorge Julio López no repercutió con toda la claridad e
intensidad que hubiera sido deseable. Se dudó de la existencia de un secuestro, se desvió la atención en varias direcciones, incluyendo cierta culpabilización de la víctima. Mas allá de las responsabilidades del gobierno y de otros sectores con poder, el "abajo" social se vio en parte confundido, y permaneció des-movilizado.

      Las manifestaciones por la aparición de López (a excepción tal vez de las realizadas en La Plata), congregaron militancia, luchadores por los derechos humanos; pero no tuvieron la masividad y el calor popular de, por ejemplo, las que repudian los golpes de estado en cada aniversario. No hay que descartar que lo limitado de las reacciones haya sido un factor que alimentó la repetición que enfrentamos hoy, en la persona de Luis Gerez,
militante peronista de base del Gran Buenos Aires, de los mismísimos pagos del subcomisario Patti. Ante el nuevo hecho, menos aún caben las vacilaciones y demoras.

      El secuestro de Julio, queda palmariamente demostrado, no fue una casualidad, ni una excepción única. Se quiere amedrentar, silenciar testigos. Pero sobre todo instalar la sensación de que el borramiento definitivo, la desaparición sin dejar rastros, puede volver a ser el castigo de los que se atrevan a desafiar poderes hoy soterrados, pero ominosamente vivos.

      Lo que hasta ahora han hecho con dos valientes declarantes en causas judiciales o comisiones parlamentarias, pueden hacerlo mañana con ese delegado combativo; aquel dirigente social que se negó a conciliar; con el autor de una denuncia molesta, y un largo etcétera. Dar una respuesta cabal equivale a nada menos que emprender la defensa eficaz de nuestra vida; de la
del informal colectivo de los que piensan, militan, construyen, por sus solidaridades y convicciones, sea quien fuere a quien no le guste.      La tentativa del retorno del terror debe ser destruida en su cuna, y esto sólo es factible si se llega a sus máximos responsables, lo que puede implicar "costos políticos" importantes y hasta sorpresas desagradables para sectores poderosos.

      Es un asunto demasiado importante y espinoso como para dejarlo sólo en manos de funcionarios, fiscales y jueces. Se necesita pueblo en la calle, que se congregue sin pausas ni desmayos. Se impone moverse, actuar, multiplicar el repudio, la protesta, la exigencia de esclarecimiento y castigo, por cientos de miles de voces y cuerpos. Levantar la mirada hacia una causa trascendente, en la que se juega el porvenir colectivo. Y lanzar
un estentóreo ¡aquí estamos, y no lo permitiremos¡


      Especial para La Haine


 

 

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Somos todos testigos en peligro

Fuente: Por: Prof. Juan Carlos Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)*

Fotos: Vientos del Sur

La desaparición de Luis Gérez, acontecida el pasado 27 de diciembre, nos marca un recrudecimiento del accionar de los fantasmas del pasado, los mismos que, aún hoy, tienen en sus manos al compañero Jorge Julio López, con una doble finalidad: atemorizar a los testigos que deben presentarse a prestar declaración ante los tribunales en las diferentes causas abiertas contra los represores y genocidas de la última dictadura militar y asestar un golpe furibundo a la institucionalidad, a pesar de la notoria y evidente formalidad que ella encierra, teniendo en cuenta la falta de políticas de Estado tendientes a revertir la situación socioeconómica de las grandes mayorías populares.

Una coincidencia: ambos son albañiles. Y no es casualidad, se trata de un metamensaje clarísimo porque implica la amenaza cierta contra los sectores populares sumergidos en la pobreza y en la indigencia, pero también, teniendo en cuenta el pasado militante de López y Gérez, dirigido contra la militancia por los Derechos Humanos.

Por otro lado, que los dos desaparecidos en la era Kirchner hayan atestiguado en aquellas ocasiones donde su testimonio esclarecía la participación de Etchecolatz y de Patti durante el pasado reciente implica un grosero ataque a un Gobierno Nacional y a una Gobernación de la Provincia de Buenos Aires que, aún con las críticas que puedan hacerse a su gestión, han revitalizado la cuestión de los Derechos Humanos del pasado reciente. Evidentemente, son rehenes de los fantasmas que siguen en las sombras y que esperaban atacar en el momento menos pensado porque tampoco es casualidad que se conociera la última desaparición en el Día de los Santos Inocentes...

Sin embargo, no es inocencia, constituye una broma macabra y de mal gusto provocada por la ineficiencia e inoperancia exhibida por el Gobierno Nacional, pues no atinó a resolver las problemáticas derivadas de la existencia de las capas geológicas en las Fuerzas Armadas y de Seguridad, de los indultos generosamente concedidos y de la subsistencia de amplios bolsones de complicidad en la Justicia.

Ahora, somos todos testigos en peligro. Los militantes populares que deben testificar y los que no, los que siguen la lucha por sus derechos conculcados y los que siguen creyendo en la necesidad de un nuevo orden, más justo y equitativo, pueden ser objeto de acciones similares y esto es lo grave, junto con el abierto desafío al Estado para ponerlo en jaque con estos hechos.

Un indicio lo tuvimos hace unos días en Santa Fé, con el caso Bustos en Venado Tuerto. Aunque tuvo mejor suerte que los albañiles desaparecidos, su liberación es un claro mensaje: podemos seguir torturando, podemos seguir matando porque nadie lo podrá impedir...

Y todos estamos en peligro, porque la impunidad está más viva que nunca. Ella nos impone salir a las calles a reclamar que se desmantele el aparato represivo, se exonere a quienes estuvieron actuando en los organismos de seguridad y en las diferentes dependencias del Estado Nacional y de los Estados provinciales y municipales durante la última dictadura militar y que, aún hoy, permanecen en actividad y se adopten los recaudos para la protección de todos los testigos que deben testimoniar en las causas contra los represores y genocidas, los que deberían estar presos en cárcel común y no en una cálida prisión domiciliaria, o con libertades que los llevan al desparpajo de pasear por Belgrano como en el caso del General Reynaldo Bignone.

Es hora de actuar, porque hoy todos somos Jorge Julio López y Luis Gérez, somos todos testigos en peligro...


* Juan Carlos Sánchez es Profesor de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales en I.S.P.'Dr. Joaquín V. González'.

 

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Soltaron a Luis Gerez:

"Me mataron mil veces"

Luis Gerez apareció con vida anoche. Según los primeros relatos que hizo en la sala de Primeros Auxilios del Hospital de Garín, el albañil fue secuestrado por varias personas a metros de la casa de su amigo Jorge Altamirano. Lo tiraron detrás en un auto, le pusieron una bolsa en la cabeza y lo sofocaron. Instantes más tarde fue subido a un vehículo que no pudo ver porque estaba con la bolsa puesta y el coche anduvo por calles de tierra, luego una ruta o autopista y finalmente otra vez por un camino de tierra. Al final del recorrido, fue introducido en una casa-galpón, donde los individuos tenían preparado un juego de grilletes. Durante las 48 horas en que estuvo cautivo, siempre según su relato a los investigadores y a las fiscales, lo mantuvieron con los grilletes puestos y por ello tiene rastros muy nítidos en las muñecas. Además de esas marcas, Gerez tiene el labio hinchado y quemaduras de cigarrillo en el centro del pecho. “Me mataron mil veces”, dijo mientras dejaba claro que había sufrido simulacros de fusilamientos.

Fuente y fotos: Pagina12

 

 

 

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ARGENTINA

Carta abierta al presidente Kirchner de la Flia Lopez

 
Dentro de pocas horas se cumplirán tres meses de la desaparición de Tito. Estamos desesperados, angustiados, con bronca, no sabemos quien se llevo a Tito, nuestro padre, el marido y compañero de mi madre.
Dirigimos esta carta abierta a nuestro presidente porque confiamos en él, recordamos sus palabras y su compromiso personal en la búsqueda de Tito.
Hoy, a tres meses de no saber nada le pedimos que no baje los brazos presidente, no se olvide de Tito, recuérdelo en cada tribuna.
Necesitamos que el Estado redoble sus esfuerzos para que Tito aparezca, no solo para calmar nuestra angustia sino la de tantos argentinos que observan azorados que un argentino esta nuevamente desaparecido.
No sabemos que paso. Nadie nos da una respuesta. Solo sabemos que nuestra angustia crece día a día. Hace treinta años dos niños y una madre sufrimos por la desaparición de Tito. Hoy se repite la historia, y nuevamente no sabemos donde esta Tito, pero ahora estamos en Democracia, creemos en ella, creemos en la Justicia como creyó Tito cuando con sus 77 años a cuesta fue a contar la 'verdad' para que la historia negra no se repita, solo fue a pedir 'justicia' y hoy no esta.
Estamos desesperados. Somos una familia sencilla. No estamos acostumbrados a relacionarlos con la prensa. Cargamos con un dolor profundo y es sin lugar a dudas el peor momento de nuestras vidas. Tito, es una persona sencilla, que trabajo toda su vida, que construyo con sus manos la casa que habita desde hace 45 años y que sufrió, por creer en un país mejor, los horrores de la noche oscura de la Argentina. Y hoy, pareciera que la historia se repite, por lo cual decidimos recordar las palabras que mas utilizo en sus escritos: "Justicia" y "Los argentinos tienen que saber".
Una vez mas queremos agradecer a todos aquellos que recuerdan a Tito y piden por su regreso sano y salvo. Que la anestesia del tiempo no caiga sobre Tito y que se convierta en el primer desaparecido/olvidado de la democracia.

La Familia de Tito López

 

 

 

Documento del "Encuentro 30 años - Memoria, Verdad y Justicia" leído en Plaza de Mayo el 18 de diciembre de 2006, a tres meses de la desaparición forzada de Jorge Julio López



Se cumplen hoy tres meses del secuestro y desaparición de Jorge Julio López. Noventa días hace que se llevaron a Julio y ningún poder del Estado ha dado respuestas a la demanda popular de que aparezca con vida.

Peor aún, desde la última y masiva marcha que realizamos a esta Plaza hace un mes, recibimos una macabra señal de los secuestradores: el llavero de Julio apareció en el jardín de su casa. La Bonaerense dijo rápidamente que no llevaba ahí más de una semana.

Ante la obvia pregunta, el fiscal Martini, a cargo en ese momento de la investigación en la justicia provincial, fue claro como el agua clara cuando dijo “no hay vigilancia permanente frente a la casa de la familia López, porque no se está investigando ningún delito”.

La respuesta del Gobierno Nacional no fue mejor: el ministro Aníbal Fernández se negó a recibir a los representantes de los organismos nucleados en “Justicia Ya!” que pretendían ser informados sobre este tenebroso hecho. Una vez más el maltrato hacia quienes venimos diciendo desde el primer día, desde aquél 18 de septiembre, que a Julio lo secuestraron, que lo que le sucedió a Julio López se trata una nueva desaparición forzada en la Argentina.

Ahora la Gendarmería afirma que el llavero estuvo más de 3 meses a la intemperie. Nuevamente la pregunta es obvia: a pesar de estar perfectamente visible,  en más de 65 días ninguno de los cientos de agentes de seguridad que rastrillaron la casa, lo encontró?

Una provocación tras otra que muestran que los grupos de tareas siguen impunes.

Mientras tanto, los compañeros de la Multisectorial La Plata fueron reprimidos cuando señalaban adónde hay que dirigir la investigación escrachando al genocida González Conti, Director de Seguridad de la Policía mientras Julio estaba secuestrado y que hoy goza de una cómoda prisión domiciliaria.

El Gobierno que es incapaz de encontrar a López, reprime a los que luchamos por su aparición con vida.

Hace un mes denunciábamos que a pesar de haber reconocido que seguían en actividad un centenar de policías que prestaron servicios en campos de concentración, el gobierno provincial había jubilado -y no exonerado- sólo a 36 de ellos.

Hoy denunciamos algo mucho más grave. Ante un pedido de la querella en la causa por la desaparición de López que se sustancia en la justicia federal, el Ministro Arslanián informó al juez que ni más ni menos que 9.000 efectivos de la Bonaerense que se desempeñaron durante la dictadura siguen en funciones en la actualidad.

¿Y Solá pretende que creamos que de esos 9000, solo un centenar tuvieron que ver con el secuestro, tortura y desaparición de miles de compañeras y compañeros cuando sabemos que la mayoría de las comisarías de la provincia de Buenos Aires fueron campos de concentración y exterminio?

Nos preguntamos: ¿cuántas decenas de miles de genocidas hay en actividad en la Federal, en las policías provinciales, en las fuerzas armadas, en la Gendarmería, en la Prefectura, en los servicios de informaciones?

Frente a esta terrible realidad Kirchner dice -sin ponerse colorado-: “hay fuerzas que siguen actuando corporativamente, de alguna manera a espaldas nuestras”, la impunidad aún sigue existiendo en la oscuridad”.

 

Nos preguntamos nuevamente, señor Presidente: ¿por qué se niega a publicar las listas? ¿por qué todavía no los echó? ¿Por qué no los echa hoy mismo? ¿Por qué no disuelve la Side y los órganos de espionaje que atentaron y atentan contra las organizaciones populares? 

El Presidente también dijo que no quiere que se hable de fracaso en la investigación sobre López, que “no se va a descansar ni se van a bajar los brazos”,

Tres meses sin el más mínimo resultado se llama fracaso, rotundo fracaso! Y si no van a descansar ni bajar los brazos frente a las “oscuras fuerzas de la impunidad”, ¿por qué los funcionarios de su gobierno –ni más ni menos que el Ministro de Interior y el Secretario de DDHH- afirmaron durante tres meses que no había ninguna evidencia de que Julio haya sido secuestrado y sostuvieron que la causa debía permanecer en la justicia provincial con la absurda carátula “Averiguación de Paradero”?

¿Por qué fueron los organismos querellantes y no los fiscales de su gobierno quienes exigieron que la justicia reconociera la posibilidad de un secuestro?

¿Por qué –cuando luego de tres largos e irrecuperables meses de permanentes solicitudes, la causa llegó a la Corte Suprema de Justicia- el Procurador General de su gobierno firmó el vergonzoso dictamen en el que afirma textualmente que “las probanzas reunidas no permiten afirmar que López se encuentre privado de su libertad, o resultare víctima de un secuestro extorsivo”.?

La mayoría de la Corte desconoció ese dictamen argumentando la más que evidente conexión entre la desaparición de Julio, la condena que sufrió Etchecolatz y la ola de amenazas y agresiones a los militantes populares.

Pero Ud. Sr. Presidente, sin inmutarse, pide una “justicia efectiva” y reclama la aceleración de los juicios a los genocidas.

¿Por qué entonces se niega a anular los indultos? ¿Por qué ninguno de sus diputados bajó al recinto en la sesión especial en que se trató esa anulación?  

¿Por qué el Dr. Raúl Pedro Perotti, denunciado por varios testigos como cómplice de la dictadura y partícipe de la represión en La Pampa, fue el fiscal que representó al Estado en el reciente juicio contra el Turco Julián? ¿Por qué sigue siendo fiscal en lugar de estar imputado? Eso sí, ahora -después de nuestras denuncias- sufre una conveniente enfermedad que seguramente durará hasta su jubilación.

Señor Presidente Kirchner, si verdaderamente quiere “justicia efectiva”, ¿por qué su gobierno no impulsa el juicio político a los jueces y fiscales de la dictadura?

Todo eso que Ud. no hace, es lo que facilita la impunidad de las oscuras fuerzas que actúan corporativamente.

Todo eso que Ud. no hace es lo que facilita que los resabios de la dictadura y a sus actuales seguidores ganen confianza y tomen fuerzas para desarrollar acciones como la que hoy sufrimos el conjunto de los argentinos con el secuestro, una vez más, de Julio López.

Los genocidas gozaron durante 20 años de la total impunidad que les brindaron los gobiernos constitucionales de Alfonsín, Menem, De la Rúa y Duhalde. Con la inclaudicable lucha popular conseguimos la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, la reapertura de los juicios y la primera sentencia en la que se condena a un verdugo por su accionar genocida.

Sólo el pueblo movilizado y manifestando en todo el país logrará que la desaparición de López no sea la respuesta. A las patotas asesinas responderemos con más movilización y más lucha hasta que el último de ellos termine donde le corresponde: tras las rejas.

Exigimos al Gobierno Nacional y a los gobiernos provinciales que ordenen la inmediata remoción de todos aquellos, militares, policías y civiles, que cumplieron funciones en los campos de concentración y centrales de inteligencia de la dictadura.

Exigimos al Poder Judicial y al Ministerio Público Fiscal que remueva de sus cargos a los jueces y fiscales cómplices de la dictadura.

Exigimos al Gobierno Nacional y al Poder Legislativo la inmediata nulidad de los indultos a los genocidas

Exigimos al Poder Judicial el juicio y castigo en cárcel común a todos los represores por todos los compañeros.

Exigimos al gobierno nacional la Aparición con Vida YA de Julio López y el castigo a los culpables.

Hoy tomamos como nuestras las palabras de la familia de Julio –Tito- López: "Hace treinta años dos niños y una madre sufrimos por la desaparición de Tito. Hoy se repite la historia, y nuevamente no sabemos dónde está". "Que la anestesia del tiempo no caiga sobre Tito y que se convierta en el primer desaparecido/olvidado de la democracia",

No nos van a doblegar. Seguimos y seguiremos firmes en el espíritu de lucha por la aparición con vida de Julio y por el castigo a los culpables, con el mismo compromiso que él y nosotros asumimos con nuestros 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos.

 

AHORA, AHORA, RESULTA INDISPENSABLE, APARICION CON VIDA Y CASTIGO A LOS CULPABLES!

EXIGIMOS AL GOBIERNO LA APARICIÓN CON VIDA YA DE JULIO LÓPEZ!

NULIDAD INMEDIATA DE LOS INDULTOS A LOS GENOCIDAS!

EL APARATO REPRESIVO SIGUE IMPUNE. JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS CULPABLES!

 

ENCUENTRO 30 AÑOS – MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA