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Durante los días 28 y 29 de octubre, en la antigua Sala de
Representantes, sita en la Manzana de las Luces, ubicada en
el centro de la Ciudad de Buenos Aires, tuvo lugar el
Seminario Nacional de la Liga Argentina por los Derechos del
Hombre bajo el lema '30 Años: Las sombras largas del
genocidio' con una importante participación de numerosos
organismos de Derechos Humanos, cuyos representantes se
avinieron a debatir sobre su rol futuro de cara a la actual
coyuntura signada por la desaparición de Jorge Julio López.
A casi 70 años del nacimiento de 'La Liga', tal como se
conoce al organismo que organizó este evento académico y
militante, de la mano de la oposición a la Ley de Residencia,
vuelve a marcar un hito fundamental en la historia de los
Derechos Humanos en un momento clave de la Argentina. Basado
en el trabajo realizado en el espacio Justicia Ya ! de La
Plata, se logró una confluencia de los más diversos
organismos en la idea, tal como lo expresara Graciela
Rosemblum, su Co-presidente, 'de la unidad en la diversidad'
para la praxis concreta.
Así participaron la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos
(AEDD), la Asamblea Permanente por los Derechos Humanbos (APDH),
Ceprodh, Correpi, Fidela, Liberpueblo, Apel e HIJOS Mendoza,
junto a representantes de organizaciones que agrupan a
diversas colectividades latinoamericanas y pensadores como
Alfredo Grande, Carlos Zamorano y Alberto Pedroncini, al
igual que Juan Carlos Capurro de la CAJ (Comisión Americana
de Juristas).
Sin dudas, esta amplia convocatoria, con una concurrencia de
muchos militantes del campo popular, debe ser considerada la
piedra fundamental para intentar articular esfuerzos en un
escenario complejo, denotado por la cooptación del
kirchnerismo en forma permanente y una enorme indiferencia
social que agrava las circunstancias derivadas de una
desaparición forzada a 30 años del terror sembrado por los
genocidas.
Con matices, con diferencias y con coincidencias, este
evento permitió el debate entre las distintas posiciones
divergentes para, luego, dar paso al consenso de una unidad
para la acción, lo cual resulta necesario para buscar el
camino hacia la efectiva vigencia de los Derechos Humanos,
sin quedarnos en el pasado y con una visión de futuro para
la construcción de otra Argentina.
Mientras el Gobierno Nacional y su doble discurso en la
materia intenta desleír la verdadera esencia de una
categoría de derechos que le es inherente al hombre por el
simple hecho de serlo, los organismos de Derechos Humanos
volvieron a repensar las estrategias para hacerla realidad,
para hacerla tangible en una sociedad más cerca del medio
pelo jauretchiano que de la verdadera conciencia acerca de
su propia condición de clase. Hoy más que nunca, se impone
visibilizar lo invisible: la continuidad en la política
económica y social que, pese a las estadísticas, sigue el
derrotero pensado por el poder económico que impulsó el
golpe del 24 de marzo de 1976.
Si bien los hechos del 19 y 20 de diciembre de 2001
significaron un principio de ruptura con el pensamiento
neoliberal, las acciones políticas tendieron y consolidaron
el continuismo que necesitaban los personeros imperiales en
la Argentina, lo que no fue interpretado debidamente por
quienes militan en el campo popular y que hoy asisten a un
injusticialismo, a un justicialismo desembozado y lleno de
ansias de poder eterno, en clara connivencia con los
promotores locales del Imperio.
En el escenario actual, se impone repensar el marco de las
acciones tendientes a concientizar para la praxis concreta,
para que la 'cultura represiva', al decir de Alfredo Grande,
no siga con sus efectos perniciosos impidiendo una necesaria
actividad para seguir buscando el sendero hacia la efectiva
vigencia de los Derechos Humanos. Desde los multimedios a la
escuela, pasando por los necesarios debates en cada
organización, resulta imperativo construir una articulación
de contenidos y de estrategias. Desde luego que no será
fácil. Pero tampoco es imposible, tan sólo requiere buscar
las coincidencias básicas para una acción conjunta en todos
los ámbitos.
Un seminario, una nueva convergencia de pensamientos que
permitirá germinar un nuevo espacio político y social
destinado a terminar con los niños con hambre y discapacidad,
con la desocupación y con los ancianos en desamparo. Pero
también requiere del efectivo cambio del rol del Estado y
del desmantelamiento del aparato represivo, sin lo cual las
luchas populares jamás podrán tener el éxito necesario como
tampoco podrán hacerse efectivos esos derechos, esa
categoría que nos pertenece a todos y cada uno de nosotros
por el simple hecho de ser seres humanos... |
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