NO ME HA TRASTORNADO RIMBAUD

 

V Premio de poesía “José María Valverde” – Primer premio – Mayo 2001

 

En aquella época,

Cuando descubrí con estupor

- Algo así como cuando

El amor de tu vida

Se fuga con tu mejor amigo -

Que el éxtasis poético

No es una cartilla de ahorros

Ni un premio literario,

Supe, inmediatamente,

Que yo sería un mendigo

En las galerías comerciales.

- El anarquista que arroja una bomba

En el Liceo ya no es una metáfora. -

 

Me fui en patera a otros mundos,

Lejos de los bueyes de carga,

Con orejeras, que viven soporíferos

En floridos parapetos.

Me fui en una frágil patera

Con los náufragos del alba.

Y todos bebíamos por turno

La leche de las tetas de Faustina.

- Siempre hay una Faustina

Que da de mamar al sediento

La leche de sus senos. –

Y me refugié en esa locura

De la que ya no se escriben biografías.

En el calorcillo del fracaso

Y en la fiebre del silencio,

Para exprimir como un limón

La miel de mi corazón.

 

Tuve que gritar

A los que me ninguneaban:

¡Volved a vuestro mundo feliz!

En el fondo, la barbarie

Sólo se distingue de la educación

Por sus métodos, ¿no es cierto?

Me bautizaron varias veces

Pero la poesía siempre me arrastró

A sus clandestinas orillas.

Se paga por eso un precio terrible.

No puedo vivir en un espejismo,

Mis ojos no me lo permiten.

No me ha trastornado Rimbaud

Sino la sopa repugnante

De los restaurantes de tres tenedores.

No me importa que llegue la muerte.

¡Que llegue y que me salve!

Como la Faustina,

Con la leche de sus pechos.

 

No me veréis pidiendo clemencia

En el Corte Inglés.

Ni seré honoris causa

De ninguna banda de gángsters.

Yo soy hijo del mar

Y me llaman las sirenas.

Tenemos que ser muy fuertes

Los que sabemos que hay vida

Más allá de una nómina.

Los peces muertos son los únicos

Que siguen la corriente.

¿Qué podemos hacer?

Las pastillas y los buenos consejos

Nos han puesto enfermos de poesía.

El mundo feliz

Tiene efectos secundarios.

¡Bendito sea el siglo veinte!

Adán y Eva

Han sido expulsados del Paraíso

Con guante blanco.

- El extranjero es arrojado al mar

Con la ley en la mano de la autoridad. -

¿Qué he hecho yo

Para que todos los doctores

Me condenen al suplicio?

Faustina: estoy sediento.

Quiero mamar de tus pechos

La rica leche en alta mar.

El naufragio para mí es un oficio.

 

No me ha trastornado Rimbaud

Sino el veneno de las escuelas.

Ya me lo decía el maestro:

“ Niño, tú tienes una laguna,

Una laguna en tu cabeza.”

Ya lo creo, a la luz de la luna,

Una laguna llena de sirenas.

 

 Ferran Lizano