Palabras... de Eduardo Galeano
Los intrusos
El poder dice: se acabó la historia. Y
dice: el destino soy yo. Pero en el fútbol, como en
todo lo demás, hay intrusos. No están previstos en
el guión y, sin embargo, se meten donde no los
llaman, sin permiso, de contrabando, y actúan. Ellos
son consuelo y profecía. Se agradece.
Ni derechos ni humanos
Si la maquinaria militar no mata, se oxida.
El presidente del planeta anda paseando el dedo por
los mapas, a ver sobre qué país caerán las próximas
bombas. Ha sido un éxito la guerra de Afganistán,
que castigó a los castigados y mató a los muertos; y
ya se necesitan enemigos nuevos.
Símbolos
«Esta guerra será larga», ha anunciado el
presidente del planeta. Mala noticia para los
civiles que están muriendo y morirán, excelente
noticia para los fabricantes de armas. No importa
que las guerras sean eficaces. Lo que importa es que
sean lucrativas. Desde el 11 de setiembre, las
acciones de General Dynamics, Lockheed, Northrop
Grumman, Raytheon y otras empresas de la industria
bélica han subido en línea recta en Wall Street. La
bolsa las ama.
El teatro del Bien y el Mal
En la lucha del Bien contra el Mal, siempre
es el pueblo quien pone los muertos. Los terroristas
han matado a trabajadores de cincuenta países, en
Nueva York y en Washington, en nombre del Bien
contra el Mal. Y en nombre del Bien contra el Mal el
presidente Bush jura venganza: «Vamos a eliminar el
Mal de este mundo», anuncia.
Humor negro
La gasolina con plomo agregado fue un
inventito de EU. Allá por los años veinte, se impuso
en Estados Unidos y en el mundo. Cuando el gobierno
estadunidense la prohibió, en 1986, la gasolina con
plomo estaba matando adultos a un ritmo de 5 mil por
año, según la agencia oficial que se ocupa de la
protección del ambiente. Además, según las numerosas
fuentes citadas por el periodista Jamie Kitman en su
investigación para la revista The Nation, el
plomo había provocado daños al sistema nervioso y al
nivel mental de muchos millones de niños, nadie sabe
exactamente cuántos, durante 60 años. Charles
Kettering y Alfred Sloan, directivos de la General
Motors, fueron los principales promotores de este
veneno. Ellos han pasado a la historia como
benefactores de la medicina, porque fundaron un gran
hospital.
Los derechos de los trabajadores ¿Un tema para
arqueólogos?
Más de noventa millones de clientes acuden,
cada semana, a las tiendas Wal-Mart. Sus más de
novecientos mil empleados tienen prohibida la
afiliación a cualquier sindicato. Cuando a alguno se
le ocurre la idea, pasa a ser un desempleado más. La
exitosa empresa niega sin disimulo uno de los
derechos humanos proclamados por las Naciones Unidas:
la libertad de asociación. El fundador de Wal-Mart,
Sam Walton, recibió en 1992 la Medalla de la
Libertad, una de las más altas condecoraciones de
los Estados Unidos.
¿Humaniqué?
Ahora se invocan razones humanitarias para
liberar al general Pinochet, aunque su salud resulta
envidiable comparada con el estado en que él dejó a
sus miles de muertos y torturados. No menos
humanitarias, la verdad sea dicha, habían sido las
razones que lo habían llevado a Londres, en 1998: el
ex general viajó para comprar armas y cobrar
comisiones.
La monarquía universal
Ya se desmoronó la cortina de hierro, como
si fuera de puré, y las dictaduras militares son una
pesadilla que muchos países han dejado atrás.
¿Vivimos, pues, en un mundo democrático? ¿Inaugura
este siglo XXI la era de la democracia sin fronteras?
¿Un luminoso panorama, con algunas pocas nubes
negras que confirman la claridad del cielo?
Espejos blancos para caras negras
«Parece negro», o «parece indio», son
insultos frecuentes en América Latina; y «parece
blanco» es un frecuente homenaje. La mezcla con
sangre negra o india «atrasa la raza»; la mezcla con
sangre blanca «mejora la especie». La llamada
democracia racial se reduce, en los hechos, a
una pirámide social: la cúspide es blanca, o se cree
blanca: y la base tiene color oscuro.
La guerra de Yugoslavia: Fe de erratas
Esta interminable misión humanitaria contra
Yugoslavia está dejando sin misiles a las potencias
occidentales. Las empresas consagradas a la
industria más próspera del mundo están fabricando
nuevos misiles, a todo vapor, para abastecer al
Pentágono y a sus socios del otro lado del mar. Lo
mismo había ocurrido, antes, en el caso de Irak. La
demanda de misiles agotaba los stocks de la
industria bélica y de las fábricas de juguetes. A
fines del año pasado, en mi ciudad, Montevideo, el
misil era uno de los juguetes más solicitados por
los niños como regalo de Navidad.
La confesión de las bombas
Estados Unidos y sus aliados de la OTAN están
descargando un diluvio de misiles sobre Yugoslavia,
o sobre lo poco que queda de lo que fue Yugoslavia.
Según la versión oficial, los atacantes actúan
conmovidos por los derechos del pueblo albanés de
Kosovo, víctima de la «guerra de limpieza étnica»
emprendida por el gobierno serbio de Milosevic. Al
decir del presidente Clinton, las democracias
occidentales no podían permanecer cruzadas de brazos
ante esta «inadmisible catástrofe humanitaria».
Satanaces
Cuando el Demonio apareció, en forma de
becaria, en el Salón Oval de la Casa Blanca, el
presidente Bill Clinton no recurrió al anticuado
método católico. En cambio, para espantar a Satanás
Clinton ensayó unos bombardeos sobre Sudán y
Afganistán, y después arrojó un huracán de misiles
desde el cielo de Irak. De inmediato, las encuestas
de opinión pública revelaron que el Diablo se batía
en retirada: ocho de cada 10 estadunidenses apoyaron
ese ritual de las armas, y de paso confirmaron que
Dios estaba, como siempre, de su lado.
Disparen sobre Rigoberta
¿Guatemala? ¿Centroamérica? En el centro de
América, está Kansas. Guatemala no figura en el mapa
de los medios masivos de comunicación, que fabrican
la opinión pública mundial. Sin embargo, oh milagro,
una mujer guatemalteca, Rigoberta Menchú, está
ocupando, en estos últimos tiempos, bastante espacio.
No por lo que ella denuncia, desde el país que viene
de padecer la más larga y feroz matanza del siglo XX
en las Américas: Rigoberta no es la denunciante,
sino la denunciada. Una vez más, como es debido, las
víctimas se sientan en el banquillo de los acusados.
El poder es un señor muy distraído
Por privilegio de su impunidad, el poder se
da el lujo de vivir en estado de perpetua
distracción: se olvida de todo, se equivoca, no sabe
lo que dice, ni se da cuenta de lo que hace. Las
costumbres del poder se llaman errores o descuidos;
pero el sur del mundo paga, con sus muertos por
hambre o bala, el precio de las distracciones del
norte.
Galeano sobre Irak y los «errores» de EE.UU.
El ojo del cíclope
En América Latina, el poder es un cíclope.
Tiene un solo ojo: ve lo que le conviene, es ciego
de todo lo demás. Contempla en éxtasis la
globalización del dinero, pero no puede ni ver la
globalización de los derechos humanos.
La religión del automóvil
Montevideo es una de las pocas capitales
latinoamericanas donde todavía se puede caminar y
respirar. Pero si la ciudad no se defiende, más
temprano que tarde dejará de pertenecer a las
personas. Este artículo de Galeano -que cuenta las
devastadoras consecuencias de la religión del
automóvil en América Latina- enciende la luz de
alarma: es urgente fortalecer el transporte público,
abrir ciclovías que permitan utilizar la bicicleta
como medio de transporte y limitar la libertad de
invasión motorizada. Y es urgente, sobre todo, que
nos despabilemos de una buena vez ante una cultura
dominante que nos condena a ser instrumentos de
nuestros instrumentos.
Los pecados de Haití
Este es el país peor tratado por los poderosos
del mundo. Los banqueros lo humillan, los mercaderes
lo ningunean, los tecnócratas lo prepotean y los
políticos le cierran la puerta en las narices. ¿De
dónde vienen el rencor y el desprecio de eso que
llaman "comunidad internacional"?
Los prisioneros
Somos todos prisioneros. Quien no está preso de
la necesidad, está preso del miedo. Y los niños son
los más prisioneros de todos: la sociedad, que
prefiere el orden a la justicia, trata a los niños
ricos como si fueran dinero, a los niños pobres como
si fueran basura, y a los del medio los tiene atados
a la pata del televisor.
Ofertas del fin de siglo
La Embajada de Japón en Perú, ocupada por los
guerrilleros y sus distinguidos rehenes, se ha
incorporado al circuito turístico. La mansión, que
es copia exacta de la casona de Lo que el viento se
llevó, atrae a los turistas tanto o más que los
palacios coloniales de Lima. Pero las empresas que
los guían no han inventado nada. Como suele ocurrir,
el know how viene del norte.
Memorias y desmemorias
El presidente Sanguinetti ha olvidado la ley del
presidente Sanguinetti que mandaba olvidar pero
también mandaba investigar. Y este olvido no es
ajeno a la impunidad de algunos jefes militares que
hoy por hoy olvidan, tan campantes, su juramento de
obediencia al poder civil. Una trampa circular.
¿Hasta cuándo habrá más penas y olvido? ¿No será
hora de que nos olvidemos de olvidar? Este artículo
nos invita a entrar al tema de las memorias y
desmemorias, a través de seis puertas.
Huellas
Con el cuerpo lleno de palabras, Galeano recuerda
algunos nacimientos. Voces que cuentan de la época
de la guerra, de muertos que desconocen la muerte y
de viejos que conocen las entrañas de la tierra
mejor que los geólogos.
Pierna de obra
El señor João Havelange está acostumbrado al
poder. Al poder absoluto. Por esa pobre razón, cree
que puede crear el fútbol a su imagen y semejanza.
Decidir por ejemplo que Brasil no juegue el próximo
mundial simplemente porque Pelé, un exmonarca
indiscutido, tuvo la osadía de proponer una ley que
devuelva la humanidad a los jugadores. La pulseada
está en pie.
Las fábricas de la guerra
Los países que más armas venden al mundo son los
mismos países que tienen a su cargo la paz mundial.
Afortunadamente para ellos, la amenaza de la paz se
está debilitando, ya se alejan los negros nubarrones,
mientras el mercado de la guerra se recupera y
ofrece promisorias perspectivas de rentables
carnicerías al sur del mundo.
Enemigo se busca
En 1989 apareció en el mercado mundial una nueva
muñeca Barbie, que vestía uniforme de guerra y hacía
la venia. Mal momento había elegido Barbie para
iniciar su carrera militar. A fines de ese año cayó
el Muro de Berlín, y en seguida se desmoronó todo lo
demás. El Imperio del Mal se vino abajo y
súbitamente Dios quedó huérfano de Diablo. Algunos
años después, la industria del miedo, que es la más
dinámica del mundo, está salvando a la industria
militar, y le multiplica los clientes.
El Nacedor
¿Por qué será que el Che tiene esta peligrosa
costumbre de seguir naciendo? Cuanto más lo insultan,
lo manipulan, lo traicionan, más nace. El es el más
nacedor de todos.
¿No será porque el Che decía lo que pensaba,
y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue
siendo tan extraordinario, en un mundo donde las
palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y
cuando se encuentran no se saludan, porque no se
reconocen?
Noticias de los nadies
Hasta hace veinte o treinta años, la
pobreza era fruto de la injusticia. Lo denunciaba la
izquierda, lo admitía el centro, rara vez lo negaba
la derecha. Mucho han cambiado los tiempos, en tan
poco tiempo: ahora la pobreza es el justo castigo
que la ineficiencia merece, o simplemente es un modo
de expresión del orden natural de las cosas. La
pobreza puede merecer lástima, pero ya no provoca
indignación: hay pobres por ley de juego o fatalidad
del destino.
La escuela del crimen
Economía de importación, cultura de
impostación, reino de la tilinguería: estamos todos
obligados a embarcarnos en el crucero de la
modernización. En las aguas mercado, la mayoría de
los navegantes está condenada al naufragio; pero la
deuda externa paga, por cuenta de todos, los pasajes
de la minoría que viaja en primera clase. Los
emprestitos de la banquería mundial, que permiten
atiborrar de nuevas cosas inútiles a la minoría
consumidora, actúan al servicio del purapintismo de
nuestras clases medias y de la copianditis de
nuestras clases altas; y la televisión se encarga de
convertir en necesidades reales a las demandas
artificiales que el norte del mundo inventa sin
descanso y exitosamente proyecta sobre el sur y
sobre el este. |