| La
dinámica social del movimiento de trabajadores sin tierra: Diez hipótesis
sobre un liderazgo exitoso
James Petras y Henry Veltmeyer INTRODUCCION Una explicación posible de esto es la emergencia de una sensibilidad posmoderna en esta área. El efecto de esta sensibilidad posmoderna ha sido generalmente desatender los factores estructurales y abstenerse de un análisis comparativo y objetivo de estos movimientos. En efecto, esta ausencia de un análisis comparativo, junto con el enfoque en las contextualizadas, bien descriptas pero en buena parte inexplicadas acciones colectivas de un solo movimiento, es una característica notable de los estudios socio-lógicos en los ochenta y en los noventa (Munck, 1997). Otra característica de estos estudios es su orientación hacia formas posestructuralistas de análisis del discurso y, en este contexto intelectual, un abandono de cualquier suerte de estructuralismo, particularmente de aquellos basados en la teoría marxista de clase (Veltmeyer, 1997; Petras y Veltmeyer, 2001). Es en este contexto que se escribe este ensayo, como un contrapunto a esta emergente forma posestructuralista de análisis y a la sensibilidad posmodernista asociada a ella. En este contexto se sostiene, en referencia al factor del liderazgo político, que la dinámica de los movimientos socio-políticos en América latina pueden mejor ser comprendidos en términos estructurales y en base de una forma reconstituida de análisis de clase. Estos argumentos se presentan basándose en la investigación de campo realizada por los autores sobre el liderazgo político en uno de los más dinámicos movimientos socio-políticos de América latina hoy, el Movimiento de los Trabajadores sin Tierra de Brasil (MST). La información para este estudio proviene de una encuesta y de entrevistas en profundidad de los cuadros líderes del movimiento: 32 líderes regionales y nacionales representantes de cada estado donde el MST opera. Esta encuesta y las entrevistas se llevaron a cabo durante un seminario en mayo del 2000 alque asistieron estos líderes en Sao Paulo. La encuesta y las entrevistas se basaron en una serie de hipótesis construidas por los autores en base no a una teoría general sino a la previa investigación sobre la dinámica social de los movimientos socio-políticos de base campesina en América latina (Veltmeyer y Petras, 2000; Petras y Veltmeyer, 2001). El Movimiento de los Sin Tierra. La dinámica social de una lucha prolongada El Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra del Brasil es el más exitoso movimiento social en la América latina contemporánea. Basándose en una organización de clase y de base y en la acción colectiva como movimiento social ha logrado radicar exitosamente más de 225.000 familias sin tierras, que representan numéricamente más de un millón de personas en extensas fincas previamente sin cultivo (Petras, 1998; Stedile, 2000). Ha organizado docenas de empresas cooperativas que han entrado exitosamente al mercado una serie de productos agrícolas. Ha negociado exitosamente con el instituto de reforma agraria gubernamental la financiación del crédito, casas y escuelas para los colonos. Ha construido amplias coaliciones con organizaciones de la iglesia, sindicatos, partidos políticos y organizaciones no gubernamentales. Ha subido el nivel de vida de sus miembros y puesto en marcha programas educacionales extensivos e intensivos que proveen una comprensión integral de la historia y la economía política del Brasil, renovando sus cuadros líderes (Caldart 1997, 2000).
El MST ha organizado ocupaciones de tierras en 24 estados extendiendo su apoyo desde sus orígenes en el sudeste del país hasta las regiones del oeste. Esto ha demostrado, en el curso de los quince años pasados, una inigualada capacidad de organización en el nivel de base. Desde el 1º al 8 de mayo se organizaron más de 300 ocupaciones de Tierra a lo largo del país, más de noventa sólo en el estado de Pernambuco. El crecimiento del MST contrasta agudamente con la experiencia de los ex grupos guerrilleros de América Central que se han convertido en políticos electorales. En El Salvador y en Guatemala los comandantes de la guerrilla firmaron acuerdos de paz con muy poca o ninguna consulta con sus seguidores campesinos. En Nicaragua, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) alcanzó un pacto político primero con el régimen de Chamorro y una década después con el presidente de derecha Aleman. Mientras el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) en El Salvador ha aumentado su presencia en el Congreso y ha abandonado la mayor parte de la agenda de reformas agrarias y urbanas del período anterior. Se han incrementado los niveles de pobreza, la pérdida de tierras y la desintegración social que lleva a un aumento exorbitante del nivel de criminalidad. Los jefes partidarios arrellanados en el Congreso han ignorado a los violadores de derechos humanos que permanecen en el poder en las instituciones militares y de inteligencia. En las recientes elecciones más del 65 por ciento del electorado se abstuvo ya que los programas quepresentan los exguerrilleros son completamente similares a los de los partidos tradicionales de la derecha. La dirigencia sandinista actúa en connivencia con el régimen de Aleman en dividirse el clientelismo mientras muchos de los ex comandantes se han convertido en ricos operadores de negocios. El movimiento de masa que originalmente era parte de su red de apoyo se ha desintegrado, ha hecho su propio camino o se ha convertido en parte de la clientela de las máquinas electorales. El conformismo político y la decadencia social de los grupos de la guerrilla pueden ser atribuidos a varios factores: muchos tenían un origen de clase media con escasos lazos orgánicos con los pobres rurales y urbanos; sus organizaciones eran verticalistas, organizadas para transmitir órdenes redactadas por los comandantes; sus poderes eran absolutos para decidir si emprender la guerra o firmar un acuerdo de paz y compensar bancas en el Congreso por la reforma agraria. Al volcarse a la política electoral, los ex guerrilleros se aseguraron un nuevo status de elite en el cual las luchas populares se subordinaban a las campañas electorales, en las cuales los ex comandantes buscaban atraer ricos inversores y profesionales para financiarles sus campañas. Resumiendo, en contraste con el MST, los ex líderes guerrilleros retornaron a sus orígenes de clase media, poniéndose en contra de las aspiraciones populares en el proceso. Transfirieron la división elitista entre líderes y militantes incrustada en la organización de la guerrilla a su nuevo rol como parlamentarios, aumentando la distinción entre los congresales y los votantes. El fracaso de los ex líderes guerrilleros convertidos en políticos electorales para sostener la reforma social puede ser atribuido a su origen de clase y a sus vínculos sociales, la preocupación por la movilidad individual, y su integración y subordinación en el sistema parlamentario elitista donde la norma es el divorcio de las necesidades cotidianas de los pobres rurales y urbanos. En contraste, durante los años noventa, el MST ha sido crecientemente exitoso en transformar las relaciones de tenencia de la tierra y en profundizar y ampliar el apoyo popular. Esto levanta una cuestión: ¿Qué clase de organización y liderazgo puede ser responsable del éxito de radicar más de 200.000 familias en una década? ¿Cuáles son los atributos de liderazgo que han permitido al MST implementar exitosamente una estrategia de transformación rural basada en una estrategia coordinada que compromete a trabajadores rurales sin tierra?
La cuestión del liderazgo. 10 Hipótesis 1 Los líderes del MST tienen profundas y continuas raíces en el campo y en la región y el medio que ellos están organizando. 2 Los líderes son relativamente bien instruidos y comprometidos a la educación permanente, asegurando así el aprendizaje y las habilidades de enseñanza para el diagnóstico de las realidades sociales y el desarrollo de estrategias apropiadas. 3 Las lealtades primarias de los líderes del MST son hacia esa organización. No tienen ningún conflicto de lealtades con otros grupos políticos que pudieran llevar a divisiones ideológicas y minar la unidad de propósitos. 4 La principal fuente de reclutamiento se basa en la capacidad de resolver problemas prácticos que atrae a los “hacedores” más que a los ideólogos. 5 Los líderes han acumulado experiencia práctica a través de acciones directas continuas que amplían sus capacidades de organización y llevan a cabo acciones exitosas que pueden y en efecto atraen nuevos miembros y sostenedores. 6 Los líderes tienden a tener confianza en sí mismos y ser menos dependientes de los políticos electoralistas, por consiguiente capaces y deseosos de comprometerse en obtener cambios vía la acción directa. 7 Hay una común comprensión o consenso entre los líderes con respecto a quiénes son el enemigo común, la naturaleza del poder de Estado y el impacto del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y otras instituciones financieras sobre sus seguidores y el proceso de reforma agraria. 8 La dirigencia tiene una visión realista de la configuración internacional y nacional de la estructura de poder y a qué intereses ésta sirve. 9 Los líderes del movimiento tienen una visión común de una alternativa al sistema social que informa sus acciones, que provee entonces las líneas guías de acción y motiva la organización. 10 Los líderes tienen el “elán” y la mística para lograr cambios en el futuro, que les provee de motivación para sostener la acción en tiempos de represión y oposición por parte de imponentes adversarios. Resumiendo, nuestro perfil de un liderazgo exitoso de grupo se basa
en una profundamente enraizada dirigencia cuyos orígenes sociales son
aproximadamente los del cuerpo a organizar, esto es, quienes tienen vínculos
orgánicos con la base social del movimiento; quienes han logrado una
mayor educación que la norma, están directamente metidos en las luchas
prácticas que atraen sostenedores y son independientes de otras
organizaciones políticas. Estos líderes tienen una visión política
unificada sobre el futuro y tienen una visión positiva de la eficacia
de sus acciones y están muy motivados con respecto al triunfo futuro.
Diez hipótesis y los líderes del MST: Discusión de los datos Hipotesis 1. Una de las más sorprendentes características del MST es la alta proporción de líderes que tienen duraderos vínculos con los pobres rurales, la base social del movimiento. Cerca de dos tercios (65.8 por ciento) son hijos e hijas de campesinos, pequeños chacareros o trabajadores rurales sin tierras. Sólo el 9.4 por ciento proviene de familias de grandes o medianos propietarios de tierras. La mayoría de los líderes del MST (79 por ciento) son ellos mismos y provienen de familias de pequeños chacareros, miembros de cooperativas o trabajadores sin tierras. Es claro que los líderes del MST tienen profundas y continuas raíces en el campo. Es bien conocido que líderes que comparten las mismas condiciones materiales que sus seguidores emprendan más probablemente luchas que se relacionen con sus intereses comunes, en oposición a los burócratas arrellanados en jerarquías que tienden a focalizarse y defender sus propias posiciones privilegiadas.
Hipotesis 2. Hipotesis 3. Hipotesis 4. Como la mayoría de los líderes se juntan a través de la
participación en las ocupaciones de tierras y a través de encuentros públicos,
su atracción con respecto al Movimiento se basa en las victorias al
resolver problemas prácticos, incluso los propios. Una mayoría de los
líderes (69 por ciento) ha participado en diez o más ocupaciones de
tierras. Hipotesis 5. Hipotesis 6. Hipotesis 7. Hipotesis 8. Hipotesis 9. Hipotesis 10. La clase como factor dinámico en la organización y el liderazgo
político CONCLUSION La ruina de muchos movimientos populares es el fenómeno del “hijo pródigo”: líderes que reniegan de su clase y se identifican con las clases bajas, pero que luego de obtener éxito retornan a su clase de origen, descarrilando así las acciones colectivas en dirección de un cambio social fundamental y sostenido. Provenientes en su gran mayoría de la clase de trabajadores sin tierra en el sector rural, los líderes del MST no han mostrado propensión hacia el acomodamiento del statu quo como un medio de armar su propio nido.
En el tiempo transcurrido la organización ha crecido, y se ha institucionalizado en un cierto grado, y tiene las oficinas de la central nacional en un edificio de dos pisos en San Pablo, como también una red de profesionales contables y agrónomos, aunque aún depende fuertemente de la acción voluntaria de abogados y sobre todo de sus propios miembros para llevar a cabo sus operaciones diarias. Institucionalización sin burocratización parece funcionar bien proveyendo regularidad y orden mientras se sostiene un estilo innovativo y descentralizado de liderazgo que es receptiva y responsable ante los afiliados. Podría decirse que la pequeña diferencia material que separa los líderes del vértice de los miembros del llano es un factor crítico en el éxito del MST. Igualdad en las condiciones materiales, una similaridad de origen social y perspectivas sociales compartidas construyen compromisos durables y luchas sostenidas. Las ocupaciones de tierras son un elemento clave en la estrategia del MST para realizar la reforma agraria. El éxito de esta estrategia se basa en la participación democrática de la masa de beneficiarios en la planificación, organización y ejecución de las ocupaciones y en la resistencia a la represión por guardias armados locales y la policíamilitarizada. La importancia de la estrategia de la ocupación de tierras en el pensamiento y las acciones de los líderes del MST está estrechamente ligada al estilo participativo del cambio social practicado por el Movimiento. La centralidad del Movimiento en las vidas, creencias y prácticas de los líderes es un factor crucial en la creación de un alto grado de cohesión que sostiene sus actividades. El Movimiento es la organización social, política y económica para desarrollar actividad. No hay separación entre “partido”, “sindicato” y “empresa” con lealtades paralelas y competitivas como sucede en la mayoría de los países latinoamericanos. Un movimiento socio-político unificado y combinado provee práctica social y dirección ideológica, evitando entonces los típicos problemas de los movimientos sociales dependientes de los partidos políticos y sujetos a sus agendas separadas. A través de los años, hemos encontrado innumerables quejas de los activistas de haber sido usados y manipulados por sus líderes políticos o guerrilleros, las metas prácticas y esenciales de la organización sacrificados en pos de supuestos más altos fines. De todos modos, la auto-referencia mantenida por los líderes del MST ha garantizado que el fundamental tema de interés de su gente –la reforma agraria– ha permanecido en primer plano en sus programas, luchas y negociaciones con las autoridades políticas. En conclusión, y éste es el punto teorético de nuestro análisis, el liderazgo exitoso tiende a coincidir con igualdad material en el seno de la organización, solidaridad social como una estrategia alcanzada y democracia participativa en la realización de las metas organizativas. El hecho que no existe una separación entre las metas del movimiento y la práctica diaria significa que el cinismo y el pesimismo no echan raíces; la coincidencia de las realidades cotidianas y el idealismo alimentan el optimismo, la fe y la creencia que la gente puede cambiar el mundo y que éste cambio puede beneficiar al “pueblo”. Traducción: María Luján Leiva
|