AMERICA LATINA
30 - 4 - 08
Gran Bretaña avanza en el
Atlantico Sur con el apoyo de la Union Europea
Malvinas:
Trinchera anticolonialista
Fuente: http://www.argentina.ar/
Por Santiago Pacheco
“En fin, ¿Quién olvidará los balazos que han muerto a
tantos de nuestros hermanos, a las celdas a que fueron arrojados
quienes no querían someterse a un régimen de opresión, de
explotación y de injusticia, instrumento de la dominación
colonialista?”... “...ningún congolés digno de ese nombre podrá
olvidar que la independencia ha sido conquistada luchando día
tras día. Una lucha ardiente en la cual no hemos escatimado
fuerzas, ni sufrimientos, ni sacrificios, ni la sangre.”
Patricio Lumumba. Para una efectiva independencia del Congo.
1960.
La Unión Europea firmó en diciembre de 2007 en Lisboa un Tratado,
en cuyo texto figuran como Territorios de Ultramar las Islas
Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y el Sector
Antártico Argentino. Ese tratado ratifica otros que adjudican la
soberanía de nuestros territorios al Reino Unido de Gran Bretaña
y que será la base jurídica para elaborar el texto final de la
llamada Constitución de la Unión Europea. Esto transforma la
disputa que sostiene la Argentina con Gran Bretaña, en un
diferendo en el que deberemos enfrentar el apoyo político de la
Unión Europea en favor de la potencia ocupante de nuestros
territorios.
En
octubre de 2007, el Reino Unido anunció que pretende extender al
límite de las 350 millas la plataforma continental en torno a
las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur y la Antártida;
lo que implica una superficie adicional estimada en tres
millones de km².
Se
trata de áreas con una gran riqueza biológica y mineral, con
nódulos polimetálicos de materiales estratégicos, con reservas
petroleras y de agua (en Antártida).
El
Reino Unido basa esta ilegítima pretensión en considerarse
“Estado ribereño” y anunció que hará su presentación en la
Comisión de Límites de las Naciones Unidas, organismo que
aprueba los reclamos de extensión de la soberanía sobre la
plataforma continental hasta las 350 millas, es decir, 648,2 Km)
(1).
I.- Causa justa, guerra justa, derecho inclaudicable.
El análisis de la cuestión Malvinas debe considerar los
siguientes elementos:
1º) La causa de Malvinas es una causa justa. Se trata del
reclamo argentino por una parte de su territorio ocupado por una
potencia imperialista, Inglaterra.
En la Resolución 1514 del año 1960 de la Asamblea General de las
Naciones Unidas, que establecía las bases para orientar el
proceso de descolonización en el mundo, se incluyó la situación
de las Islas Malvinas. Es decir, la lucha por nuestra soberanía
en Malvinas es parte de la lucha contra el colonialismo.
Esa Resolución estableció la necesidad de eliminar las
situaciones coloniales, los derechos de todos los pueblos a la
libre determinación, el mantenimiento de la unidad nacional y la
integridad territorial de los países y por ella se pidió a los
países que tenían colonias que dijeran cuáles eran las que
estaban en condiciones de ajustarse a ella. Los británicos
hicieron cuarenta y tres propuestas y entre ellas incluyeron a
las Malvinas. Fueron los británicos quienes introdujeron a
Malvinas en la Resolución, aceptando la situación colonial.
Para entender esto se debe tener en cuenta que en los años
siguientes al fin de la Segunda Guerra Mundial habían irrumpido
en la ONU los países del mundo oprimido recientemente
independizados como resultado de una enorme lucha
anticolonialista de sus pueblos y aquellos en los que había
triunfado el socialismo, como China y los del Este de Europa.
Inglaterra tenía que ajustarse, en sus colonias, a esta nueva
correlación de fuerzas mundial. Para eso empezó a trabajar el
plan de la autodeterminación de sus colonias, como una forma de
que algo cambie para que no cambie nada. De allí la propuesta de
los ingleses de fabricar un “estado asociado” a la Comunidad
Británica; un Estado supuestamente “independiente” que enmascare
la situación de colonia. Todo reconocimiento a los derechos de
los Kelpers favorece ese proyecto.
En
1965 la Resolución 2065 de la ONU insta a las dos partes,
Inglaterra y Argentina, a negociar. No menciona a los kelpers.
Reconoce que hay sólo dos partes. Los ingleses siempre tratan de
incluir a los kelpers para decir que hay que reconocer el deseo
de estos de pertenecer al Reino Unido o declararse
independientes dentro de la Comunidad Británica de Naciones.
Entonces, la posibilidad de la cooperación económica en Malvinas
sólo sirve a los ingleses, porque tiene como objetivo dar
viabilidad económica a una colonia que les cuesta caro, que es
su interés.
En 1967 (tratando de manipular la Resolución 1514 de 1960) y
como muestra de lo descripto, los ingleses intentaron hacer en
Gibraltar un referéndum para que la población de esa colonia
dijera si quería seguir siendo británica o declararse
independiente. Este intento fue bloqueado en la ONU, y los
españoles se opusieron firmemente.
La ONU rechazó el acto inglés en Gibraltar por considerar que la
población del Peñón no era originaria del lugar. Es decir
quedaron delineadas dos situaciones:
a) la de los países sometidos a la situación de colonias con
derecho a la autodeterminación y b) la de los países a los
cuales se les cercenó una parte de su territorio, y se lo
convirtió en colonia, caso en el cual lo preponderante es la
restitución de la integridad nacional. Esta resolución es muy
importante porque la similitud del caso Gibraltar con el de las
Malvinas es clara. (2) (3)
2º) La guerra de Malvinas fue una guerra justa. Lenin sostiene
que hay guerras justas e injustas. Dice: “Si, por ejemplo,
mañana Marruecos declarase la guerra a Francia, la India a
Inglaterra, Persia o China a Rusia, etc. esas guerras serían ‘justas’,
‘defensivas’, independientemente de quien atacara primero, y
todo socialista simpatizaría con la victoria de los Estados
oprimidos, dependientes, menoscabados en sus derechos, sobre las
grandes potencias opresoras, esclavistas y expoliadoras” (4).
La guerra entre Paraguay y Bolivia, en 1932, entre dos países
oprimidos, fue una guerra injusta para dirimir una disputa entre
la Shell y la Esso, entre ingleses y yanquis. La Primera Guerra
Mundial, entre países imperialistas, era una guerra injusta. La
guerra de cualquier país oprimido contra un país opresor,
independientemente de quien la inicie y de quienes sean los
gobernantes del país oprimido y del opresor, es una guerra justa.
La cuestión fundamental para definir el carácter de la guerra no
es quién la empieza, ni quien la conduzca. Por eso la guerra por
la Recuperación de nuestros Territorios ocupados por Inglaterra
es justa, así como hoy es justa la guerra contra la ocupación
Yanqui en Irak y Afganistán, independientemente de los juicios
de valor que puedan hacerse respecto a Sadam Husein o los
Talibanes.
La guerra de Malvinas era una guerra justa para la Nación
Argentina, y era, al mismo tiempo, una guerra injusta para el
imperialismo inglés.
3º) Derecho inclaudicable. La Causa de Malvinas e Islas del
Atlántico Sur es inclaudicable. No sólo por los argumentos
anteriores, por los derechos que nos asisten, por sus riquezas y
porque hay una cláusula constitucional que lo establece.
Es inclaudicable porque sería un peligro para un proyecto
nacional de Argentina Independiente, con una revolución
democrático-popular, de nueva democracia, de democracia grande,
agraria, antiimperialista en marcha ininterrumpida al
socialismo, que las Malvinas continúen en poder del imperialismo
inglés o de cualquier otra potencia imperialista o combinación
entre ellas. Porque esas Malvinas, artilladas por el enemigo,
serían una fuente permanente de agresiones militares contra una
Argentina Soberana. Un portaaviones gigante contra todo cambio
favorable a la clase obrera y el pueblo argentino. La
importancia de estos centros de agresión al servicio del
imperialismo se ha visto en estos días en el papel del gobierno
de Uribe en la violación de la soberanía territorial de Ecuador,
basada en la teoría de Busch por la cual ciertos países tienen
derecho a intervenir preventivamente aún por encima de derechos
de soberanía territorial. Teoría que, dicho sea de paso,
recuerda a la teoría de “soberanía limitada” de Breznev en la
URSS socialimperialista, o las de Hitler y su derecho al
“espacio vital”.
Es inclaudicable porque Malvinas, junto a la isla de Ascensión y
la Diego García en el Indico son un trípode de control militar
de la confluencia Indico-Atlántico y Atlántico-Pacífico, vías de
comunicación necesarias para la relación con nuestros
principales aliados en un camino revolucionario para Argentina:
los pueblos con ansias de independencia y de su liberación
social. El Atlántico Sur debe ser un lago al servicio de los
intereses de los países oprimidos.
Es inclaudicable, porque en el documento Santa Fe IV, elaborado
por los teóricos de Busch, el imperialismo yanqui revaloriza el
valor estratégico de la Confluencia Atlántico-Pacífico, ubicada
entre el sur continental argentino-chileno y la Antártida
Argentina. Esto es así porque el Canal de Panamá es chico para
los superpetroleros y supercargueros. En efecto, ese Canal sólo
permite el pasaje de buques de 35 metros de ancho y 285 metros
de largo y de cargueros que llevan hasta unos 4.000
contenedores. Los nuevos cargueros pueden llevar hasta 12.000
contenedores, por lo que actualmente deben transbordar a
cargueros más pequeños para pasar el canal. Las ampliaciones
previstas del Canal de Panamá contemplan crear vías más anchas
de 55 metros pero esto no basta. Además su estructura es
vulnerable ante un ataque que lo inutilizaría rápidamente. Y es
inservible para el uso de grandes buques de guerra. Por esto las
potencias de la OTAN revalorizan el Atlántico Sur y las Malvinas
como base para su control y la agresión a quienes los enfrenten.
Es inclaudicable, en fin, porque si el Imperialismo inglés
afirma su posesión, no se contentará con ello. Demandará más
como se demuestra con la exigencia de derechos sobre las 350
millas por parte de Inglaterra que pasa a considerarse “Estado
Ribereño”. Reconocer ese Status, significa lisa y llanamente,
aceptar pasivamente que Argentina limita con Inglaterra, con las
consecuencias previsibles de tener un vecino que ha demostrado
en la historia una singular voracidad imperialista.
II.- Las Malvinas y la Constitución de la Unión Europea.
En el Tratado de Lisboa, firmado por los integrantes de la Unión
Europea, figuran como Territorios de Ultramar las Islas
Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y el Sector
Antártico Argentino. Este Tratado ratifica otros anteriores que
adjudican la soberanía de Territorios legítimamente argentinos
al Reino Unido de Gran Bretaña y será la base jurídica sobre la
que se elaborará el texto final de la llamada Constitución de la
Unión Europea. Esta circunstancia no debe ser pasada por alto ya
que transforma la disputa que sostiene la Argentina con Gran
Bretaña, en un diferendo en el que deberemos enfrentar el apoyo
político de la Unión Europea, en favor del imperialismo inglés.
En el proyecto de Constitución de la Unión Europea dice en su
Título IV:
“La asociación de los países y territorios de ultramar”,
artículo III-286: 1) Los países y territorios no europeos que
mantienen relaciones especiales con Dinamarca, Francia, los
Países Bajos y el Reino Unido están asociados a la Unión. Dichos
países y territorios, denominados en lo sucesivo países y
territorios, se enumeran en el anexo II (...) 2) La finalidad de
la asociación será promover el desarrollo económico y social de
los países y territorios y establecer estrechas relaciones
económicas entre éstos y la Unión. La asociación deberá, de
manera prioritaria, contribuir a favorecer los intereses de los
habitantes de dichos países y territorios y su prosperidad de
modo que puedan alcanzar el desarrollo económico, social y
cultural al que aspiran.
Países y territorios de ultramar a los que se aplicarán las
disposiciones del Título IV de la parte III de la Constitución:
Groenlandia, Nueva Caledonia y sus dependencias, Polinesia
francesa, Tierras australes y antárticas franceses, Islas Wallis
y Futuna, Mayotte, San Pedro y Miquelón, Aruba, Antillas
neerlandesas, Bonaire, Curaçao, Saba, San Eustaquio, San Martín,
Anguila, Islas Caimán, Islas Malvinas, Georgias del Sur e islas
Sándwich del Sur, Montserrat, Pitcaim, Santa Elena y sus
dependencias, Territorio Antártico británico, Territorios
británicos del Océano Índico, Islas Turcas y Caicos, Islas
Vírgenes británicas, Bermudas.”
Colonialismo significa el sometimiento político de países o
parte de ellos (como en el caso de Malvinas e Islas del
Atlántico Sur) por una potencia colonialista (5). La política
colonial existía antes de la fase imperialista del capitalismo y
aún antes del capitalismo. Pero esta política se incrementó y
tomó características esencialmente diferentes en la etapa del
capitalismo financiero, dijo Lenin. (6)
El Reino Unido de Gran Bretaña, en el Siglo XVII, lanzó una
campaña colonialista que le permitió conformar un vasto Imperio.
La ocupación colonial de nuestras Malvinas, Georgias del Sur,
Sándwich del Sur fueron expresiones de esa política. La
profundización de esa política colonialista desde fines del
siglo XIX hasta actualidad, frenada sólo por la lucha de
pueblos, países y naciones oprimidas, es parte del imperialismo
en su definición leninista, caracterizado como época de los
monopolios, la oligarquía, la tendencia a la dominación y no a
la libertad, la explotación de naciones pequeñas o débiles por
un puñado de naciones más ricas o fuertes (6).
No son extrañas entonces estas nuevas pretensiones europeas que
significan un respaldo de la Unión Europea al imperialismo
inglés en el caso concreto de la ocupación ilegal de nuestros
territorios.
Cuando Rafael Bielsa era Ministro de Relaciones Exteriores del
gobierno de Kirchner, una delegación de representantes de varias
instituciones hicieron una presentación en ese ministerio para
reclamar por la inacción del gobierno ante la inclusión de las
Malvinas e islas del Atlántico Sur como territorios de ultramar
de la Unión Europea en la constitución que se discutía en
Europa. El entonces ministro, respondió que el gobierno no
pensaba ir a la guerra por eso. Se le contestó que no se
reclamaba ir a la guerra. Se pedían medidas de represalia
diplomática en respuesta: la denuncia de los tratados de Londres
y Madrid y la anulación de todo tratado o convenio que declarara
a Inglaterra como nación más favorecida. Bielsa contestó que eso
era abandonar la previsibilidad que era la base del éxito
económico del gobierno.
Posteriormente, en una más reciente entrevista sobre el mismo
tema en el mismo ministerio, los funcionarios contestaron que
Argentina estaba a cubierto con una larga lista de
presentaciones efectuadas desde 1972. Se insistió que no bastaba
con eso. Que la gravedad del tema, que implicaba el
reconocimiento como colonias de territorios argentinos, junto
con los reclamos de soberanía marítima ilegítima por parte de
los ingleses y su proyección antártica, significaba la perdida
de más de 3 millones de Km2 de territorio marítimo y antártico y
sus riquezas. Que no bastaba con tibias presentaciones formales.
Que se exigía una férrea respuesta denunciando los tratados de
Londres y Madrid y no dar ninguna seguridad para quienes osaran
explotar nuestros territorios, con las sanciones políticas y
económicas correspondientes a nuestro alcance, entre otras
medidas.
Esto exige poner el tema como prioritario en la agenda
gubernamental. Pero la Presidenta actual, en su primera visita a
Europa, no lo hizo así. Lo que demuestra que para ella es un
hecho menor, coincidiendo con lo que se manifestara en las dos
reuniones en el ministerio mencionado.
Esa es la política oficial. Su política de Estado. Una política
de buena letra con las potencias, de congraciarse con ellas. De
ser previsibles. Y esa previsibilidad va a significar muchas
muertes argentinas por causas previsibles y evitables.
Es la política de una burguesía intermediaria cuyos intereses
están en la alianza con distintas potencias imperialistas, es la
política de una oligarquía terrateniente prostituta histórica de
distintos imperialismos. Es, en fin, la política de las
potencias imperialistas que disputan por nuestra dominación. No
es la política de un verdadero proyecto patriótico y
democrático.
Este gobierno, en sus dos turnos, como buen amigo de las
petroleras, quiere evitar todo conflicto, toda inestabilidad en
el Atlántico Sur para que se puedan esquilmar nuestras riquezas
con la tranquilidad que requieren los jugosos negocios.
En suma: ¿Qué nos quieren decir?. Que hay un Mundo de países
iguales y confiables con los que hay que ser creíbles,
confiables, previsibles. Que es insensato rebelarse.
Sin embargo en este mundo, un puñado de países imperialistas (el
“Grupo de los 9”, integrado por las mayores potencias) oprime a
pueblos, países y naciones de los cuales somos parte. Y con la
crisis financiera internacional que estalló en EE.UU., el
empantanamiento del imperialismo anglo-yanqui en las guerras en
Irak y Afganistán, y la creciente disputa entre potencias
imperialistas y, por sobre todo, con la cada vez mayor lucha de
los pueblos por su liberación, de los países por su
independencia y de las naciones por su emancipación se crean
condiciones favorables para enfrentar estas recientes
manifestaciones colonialistas.
Por lo tanto es posible lo necesario. Y lo necesario es una
enérgica política de rechazo de esta nueva manifestación de
colonialismo, con las acciones a nuestro alcance.
III.- La Plataforma Continental.
De acuerdo a la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre el
Derecho del Mar se reconoce a los Estados Ribereños, derechos de
soberanía hasta las 200 millas medidas desde las denominadas
líneas de base (comprendiendo 12 millas de mar territorial, 12
millas de zona contigua, y 176 millas de Zona Económica
Exclusiva) pudiendo extender dicha zona a la denominada
plataforma continental. La plataforma continental de un Estado
ribereño comprende el lecho y el subsuelo de las áreas
submarinas que se extienden más allá de su mar territorial y a
todo lo largo de la prolongación natural de su territorio hasta
el borde exterior del margen continental hasta un máximo de 350
millas, o bien hasta una distancia de 200 millas marinas en los
casos en que el borde exterior del margen continental no llegue
a esa distancia (7) (8). En nuestro caso, la plataforma se hunde
suavemente, de manera que en lo fundamental, su límite es el de
las 350 millas. Para todos los casos mencionados de límites
marítimos o de la plataforma, el punto de partida no es toda la
costa, sino las llamadas “líneas de base”, que se trazan, en los
casos de golfos o bahías, entre los dos puntos más salientes de
esos accidentes geográficos.
Los puntos que constituyen la línea del límite exterior de la
plataforma continental en el lecho del mar, deben estar situados
a una distancia que no exceda las 350 millas marinas contadas
desde las líneas de base o de 100 millas marinas contadas desde
la línea que une profundidades de 2.500 metros (Ver Cuadro Nº
1).
Para reclamar soberanía es necesario efectuar relevamientos y
estudios técnicos, para establecer los límites; relevamientos
que deben presentarse antes de mayo de 2009. No se sabe que
proporción de estos estudios han sido realizados y si llegarán a
presentarse en tiempo y forma. Si esto no se hiciere las
lesiones a nuestra soberanía serán graves ya que, como es
sabido, la República Argentina cuenta con un extenso espacio
marítimo con derechos propios de soberanía.
Silenzi de Stagni transcribió en su libro “El nuevo derecho del
mar: Controversias entre las potencias navales y el tercer
mundo” los dichos de Lee Matcalf, senador por el Estado de
Montana en EEUU, en la Sesión de la Cámara de Senadores de ese
país del 10 de marzo de 1971: “El Derecho Internacional del Mar
fue creado y se ha perpetuado para promover los intereses de
aquellas naciones lo suficientemente poderosas como para
gravitar en su elaboración”. Es bueno no perder de vista esto.
Pero aún en esas circunstancias ese mismo derecho, que no ha
sido hecho para países oprimidos como el nuestro, da la razón a
los reclamos argentinos.
Nos permitimos transcribir una declaración de Mesa de trabajo
por la soberanía en Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del
Sur, Antártida, y por el relevamiento efectivo de nuestras 350
millas:
“En 1982, la Argentina, en ejercicio pleno de su soberanía, puso
fin a la usurpación británica iniciada en enero de 1833 y
recuperó el dominio soberano sobre las Islas Malvinas, Georgias
y Sándwich del Sur las que, tras la derrota en el conflicto
bélico, iniciaron un nuevo ciclo de usurpación el 14 de junio
del mismo año. En 1991, el Reino Unido usurpó 438.000 km². de la
plataforma continental hasta las 200 millas de las Islas
Malvinas y en 1993 usurpó otro 1.200.000 de km². de la
plataforma continental en torno a las 200 millas de las Islas
Georgias y Sándwich del Sur.
“En octubre de 2007, el Reino Unido anunció que pretende
extender al límite de las 350 millas la plataforma continental
en torno a las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur y la
Antártida; lo que implica una superficie adicional estimada en
3,0 millones de km². El Reino Unido basa esta nueva e ilegítima
pretensión en considerarse “Estado ribereño” y anunció que hará
su presentación en la Comisión de Límites de las Naciones
Unidas, organismo que aprueba los reclamos de extensión de la
soberanía sobre la plataforma continental hasta las 350 millas
(648,2 km.). El Reino Unido de Gran Bretaña no es un Estado
ribereño sino que es una potencia imperialista
(extra-continental), que ocupa ilegítimamente territorios de
indudable soberanía Argentina.
“En todos los territorios y mares usurpados, el Reino Unido de
Gran Bretaña arrogándose ilegítimamente derechos como si
poseyera plena soberanía, está concediendo permisos de pesca y
concesiones de exploración y explotación petroleras.
“La Argentina aún no ha presentado su estudio de límites ante la
ONU. Hasta hoy se desconoce el total de kilómetros relevados y
la sistematización de los datos. La presentación de dicho
relevamiento ante dicha Comisión, vence en mayo de 2009 y sus
resoluciones son inapelables. La no presentación de dicho
relevamiento implicaría la pérdida de nuestro derecho a las 350
millas de manera indefectible. La presentación tardía o
incompleta o posterior a la británica privaría al país de la
iniciativa y lesionaría, debilitaría o disminuiría los intereses
del país.”
Esta declaración firmada por un importante número de
personalidades patrióticas agrega posteriormente:
“Pese a esta grave situación por la que el Reino Unido de Gran
Bretaña compromete seriamente nuestra integridad territorial, y
sus recursos naturales, continúan vigentes los Acuerdos de
Madrid firmados en 1989 y 1990 (paraguas de soberanía y control
de policía sobre nuestras Fuerzas Armadas), el Tratado de
Londres de 1990 (garantía de las inversiones británicas), y los
acuerdos económicos de 1995 y 1998, firmados durante el gobierno
del Dr. Menem” (1).
Efectivamente, se trata de un nuevo intento colonialista que
hace peligrar nuestra soberanía sobre millones de kilómetros
cuadrados. Pero, junto a pretensiones que lesionan nuestros
derechos, hay un hecho muy grave: el intento inglés de hacerse
pasar por estado ribereño, condición previa para reclamar
derechos sobre el mar adyacente. Esto también exige una
respuesta inmediata y enérgica.
Se presentan entonces dos cuestiones: a) la pretensión inglesa
de ser “Estado Ribereño, b) como consecuencia de lo anterior, su
reclamo de soberanía marítima en nuestra plataforma. Por ende se
deben rechazar de inmediato esas dos pretensiones.
Expertos en derecho internacional afirman que el no rechazar
oportunamente una pretensión crea un derecho en el otro. Algo
así como “el que calla otorga”. Ese derecho se denomina
“estoppel”. Algunas citas al respecto dicen:
“...Las acciones o el silencio que susciten la alegación del
‘estoppel’, se instalan con una eficacia y amplitud aplicable a
toda situación jurídica.”.“...deviniendo expirado un derecho, un
título, un motivo de alegación, cuando su defensa no se produce
si es llamado a hacerlo.” “...cancelado todo valor de sus
alegaciones por razón del silencio, cuando de haber existido una
base de derecho, era preciso agitar su contenido y contestar
adecuadamente.”
“... son numerosas las ocasiones en que aparece la certidumbre
de que por sola virtud del ‘estoppel’ cabe discernir a qué
Estado corresponden ciertos derechos decisivos; igualmente, y
por ende, es deber de los Estados salvaguardar sus títulos y
argumentos protegiéndolos de toda contingencia que pueda
proporcionar a su contraparte la posibilidad de oponerle, a su
vez, el ‘estoppel’.”
“...Si en la especie, un Estado consintiera sin respuesta
adecuada, actos que, rozando su soberanía territorial, pusieran
en entredicho su derecho a defender proporcionalmente sus
títulos y su población afectados, se haría pasible de gravosas
consecuencias inherentes al ‘estoppel’” (9).
Como surge de estas transcripciones es imprescindible el rechazo
inmediato del intento británico. Por eso es justa una reciente
declaración del Foro Patriótico y Popular que reclama: “el
rechazo argentino de tal calidad (de estado ribereño),
cualquiera fuere, para que, entre otras cosas, de así hacerlo,
no le pueda ser opuesto a la República Argentina el principio
del `estoppel´ por omisión calificada, en ninguna instancia
jurídica o ante ningún estrado internacional” (10).
Debe rechazarse el reclamo de inglés de soberanía marítima,
inaceptable al no ser estado ribereño y, sobre todo, siendo un
usurpador por la fuerza, de nuestro territorio. Y,
simultáneamente efectuar el propio relevamiento y los estudios
técnicos correspondientes. Desde ya, allí donde la ocupación
inglesa impida dichos estudios técnicos, efectuar las denuncias
correspondientes.
La nueva pretensión británica demuestra una vez más lo afirmado
precedentemente. La recuperación de nuestros territorios
ocupados es imprescindible porque la voracidad británica es
insaciable.
La admisión de parte de la Comisión de Límites de las Naciones
Unidas de la presentación británica reclamando soberanía sobre
las 350 millas de las Malvinas y la Antártida, significará para
el usurpador un enorme triunfo político. Tendrá en su haber el
reconocimiento de que es país ribereño y verá facilitado sus
deseos de transformar el conflicto alrededor de nuestros
territorios y mares en un diferendo de límites entre dos Estados
ribereños. Con Gran Bretaña no tenemos un diferendo pacífico:
sino de una usurpación de nuestros territorios mediante una
fuerza militar de más de 4.000 hombres armados hasta los
dientes.
IV.- Conciliaciones, lentitudes e inacciones.
El gobierno argentino se ha negado sistemáticamente a llevar a
la votación de la Asamblea General de las Naciones Unidas la
cuestión de nuestros derechos en Malvinas, demás archipiélagos
australes y mares adyacentes, lo que se hizo hasta 1989
exitosamente. El menemismo retiró ese reclamo como muestra de
“arrepentimiento” por la osadía argentina de recuperar de manos
del imperialismo una porción de su suelo patrio.
Sigue vigente el Tratado de Londres, de garantía a las
inversiones británicas; se paga religiosamente la deuda externa
ilegítima, usuraria y fraudulenta al imperialismo inglés,
ayudándolo a financiar su ocupación militar colonialista. Se le
otorgó a Panamerican la principal reserva estratégica de nuestro
petróleo, Cerro Dragón, hasta 2047, garantizándole una concesión
hasta el agotamiento. Panamerican es una sociedad que pertenece
un 60% a la empresa inglesa British Petroleum y 40% a la rusa
Bridas.
Las concesiones mineras a los grupos británicos o de la
Commonwealth depredan nuestras riquezas y envenenan nuestros
suelos y aguas.
El Gobierno del Dr. Kirchner resucitó un acuerdo sobre
prospección para el desminado de las Islas Malvinas firmado por
el gobierno de De La Rúa. Muerto el proyecto de desminado
después del Argentinazo, Kirchner lo resucitó en el 2006. Los
ingleses, siendo quienes ejercen la soberanía de hecho mediante
su ocupación militar colonialista, son los únicos interesados en
el desminado. A pesar de ello fue Argentina quien pagó el 90% de
los estudios necesarios (de acuerdo a la versión inglesa).
Son abogados ingleses los que representan a la Argentina en la
disputa con las pasteras europeas.
Se toleran viajes desde las Malvinas al continente (como el del
Endurence y otros) y a puertos sudamericanos, para facilitar el
aprovisionamiento de los usurpadores que tienen desplegada una
base de la OTAN, con armamento de todo tipo, listos para
agredirnos o colaborar con la agresión a cualquier otro país de
América Latina. Se habla de viajes desde nuestro territorio a
Malvinas.
Seguimos siendo socios extra OTAN.
Es más, este gobierno y anteriores conocían las intenciones
inglesas de reclamar la soberanía de la plataforma continental
hasta las 350 millas ya que en la pagina de Internet de la
Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma
Continental figura un informe oficial donde consta que hubo
reuniones y canje de notas con los ingleses en el 2001, y dice:
“También se han efectuado sesiones de trabajo con representantes
del Reino Unido, para intercambiar puntos de vista en relación
con la coordinación entre los dos Gobiernos de las actividades
preparatorias de sus respectivas presentaciones ante la Comisión
de Límites de la Plataforma Continental”.
Hay un total estado de indefensión en el área en cuestión.
Estamos incapacitados para defender nuestros mares y nuestros
cielos por la absoluta carencia de material para la defensa
nacional. El gobierno kirchnerista, no ha procedido, en sus dos
turnos, a tomar ninguna medida al respecto.
Se advirtió durante años sobre las consecuencias de la
incorporación de nuestros territorios y mares y el Sector
Antártico como de soberanía británica en la Constitución de la
Unión Europea y las advertencias no fueron escuchadas.
Siendo la propia Gran Bretaña la que viola los pactos que la
benefician, como el Acuerdo de Madrid que impone en teoría un
“paraguas” de soberanía, el gobierno se niega a denunciar ese
Acuerdo a pesar del reclamo de soberanía de 350 millas de
nuestro mar a partir de las costas de nuestras Malvinas,
Georgias del Sur y Sándwich del Sur y de nuestro Sector
Antártico. El Reino Unido de Gran Bretaña impuso un paraguas de
soberanía para luego violarlo reclamando soberanía sobre esos
territorios. La diplomacia kirchnerista se aferra al
cumplimiento de tratados leoninos, mientras que la inglesa los
viola cada vez que le conviene. Lo que corresponde a una nación
soberana es denunciar que, a partir de esas reiteradas
violaciones inglesas, los tratados han quedado nulos.
Estos ejemplos demuestran la esencia de la política de los
Kirchner para la cuestión Malvinas. Su silencio ante el peligro
de perder definitivamente 3.000.000 de km2 es claro y ejemplar.
V.- Voracidad imperialista.
Ningún Derecho avala la ocupación militar colonialista de
nuestros territorios ni la pretensión británica de extender esa
usurpación a 3.000.000 de km2 más. Sólo el “derecho” por
posesión basado en la fuerza.
Alarma la obsecuencia de los gobiernos que representan los
intereses imperialistas y de sus socios locales, que consideran
intocables (para ser previsibles a los ojos de las potencias que
se disputan el mundo) a los dos instrumentos de la rendición
incondicional ante Inglaterra: los Acuerdos de Madrid y el
Tratado de Londres.
Gran Bretaña ocupa nuestros territorios para anexarlos por
razones políticas, militares y económicas de sus intereses
imperialistas. El respaldo europeo a esa anexión es la defensa
mutua de intereses coloniales del bloque.
El proyecto de Gran Bretaña es transformar nuestro Atlántico Sur
en un lago británico, bajo el paraguas de la Unión Europea, y en
su calidad de socio estratégico de Estados Unidos. De consolidar
esa posición estratégica, se le ampliaría a Inglaterra la
posibilidad de extender sus intereses y ambiciones en la región,
tales como su persistente trabajo de zapa para la secesión de
los territorios patagónicos. Desde hace mucho tiempo, Gran
Bretaña estimula las contradicciones entre los históricos
reclamos de la Nación Mapuche y la Nación Argentina. A los
ingleses (y a las otras potencias que trabajan con similar
objetivo) no les interesa ni una Nación Argentina soberana, ni
una Nación Mapuche soberana, por eso trabajan activamente para
enfrentar y dividir a los pueblos de las dos naciones, tal como
se ve en la historia oficial cuando presenta como “modelo de
argentinidad” al genocida y entreguista general Roca.
La penetración inglesa con tierras, empresas petroleras, minas,
aeropuertos propios, etc., es parte de un viejo proyecto inglés
(como también los tienen otras potencias imperialistas) de
constituir una “República Patagónica” junto a una “República de
Malvinas”, logrando la fragmentación territorial que siempre han
planificado para la Argentina. Pasos importantes se han dado en
este sentido: provincias que serán socias de
Repsol-Kirchner-Skenazi, algunas con verdaderas cancillerías
propias como Chubut y Neuquén.
Por todo eso marcha el Reino Unido al reclamo de soberanía de
las 350 millas alrededor de Malvinas y del Sector Antártico, al
que proclama propio.
El Derecho Internacional del Mar podrá prometer protecciones a
nuestra soberanía, pero los argentinos sabemos de aquello que se
promete y nunca se cumple. El Derecho Internacional del Mar es
también prisionero de los poderosos del mundo.
VI.- La clase obrera y el pueblo deben tomar en sus manos la
defensa de la Patria
La clase obrera y el pueblo argentino, los pueblos originarios,
los patriotas de toda proveniencia ideológica, política,
religiosa y profesional, civiles y militares, deben desplegar
una gran campaña política y diplomática en todo el mundo y
especialmente en América Latina.
Se debe alertar al pueblo de los peligros que se ciernen sobre
nuestros territorios para que éste pueda movilizarse en defensa
de su patrimonio.
Gran Bretaña debe retirarse de nuestros territorios, y nuestra
diplomacia y nuestra defensa nacional deben estar orientadas a
este objetivo para dar cumplimiento al mandato de los padres de
la patria, de ver nuestra nación “libre de todo dominio
extranjero”.
Como escribió Adolfo Silenzi de Stagni: “Es evidente que, en
estos momentos hay un enfrentamiento ético e ideológico sobre el
camino que debe seguir la Argentina: Llevar la empresa de la
reconquista del 2 de abril hasta sus últimas consecuencias, o
llevar la rendición del 14 de junio hasta sus últimas
consecuencias” (11).
Con la consigna de los patriotas de Mayo: “Ni amo viejo ni amo
nuevo, no queremos ningún amo.”
Porque la causa de Malvinas es una trinchera de la lucha
anticolonialista y antiimperialista.
Referencias bibliográficas.
1. Declaración de la Mesa de trabajo por la soberanía en
Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur, Antártida, y por
el relevamiento efectivo de nuestras 350 millas. 2007.
2. Pacheco, Santiago. La guerra de Malvinas. Editorial Ágora.
2001.
3. La Cuestión Malvinas. Una realidad vigente. Foro Patriótico y
Popular. 2007.
4. Lenin, V.I. Los principios del socialismo y la guerra de
1914-1915. Ed. Lenguas Extranjeras. Beijing. 1976.
5. Las Malvinas y la Constitución de la Unión Europea.
Declaración. 2007.
6. Lenin, V.I. El imperialismo etapa superior del capitalismo.
Editorial Ateneo.1974.
7. Ley 23.968. 1992.
8. INTERNET.Wikipedia. http://es.wikipedia.org/w/
9. Dr. Camilo Rodríguez Berrutti. “Estoppel: Adverar el obrar
internacional del Estado”, La Ley, T. 1986-E, Secc. Doctrina,
pág. 876/880.)
10. Declaración del Foro Patriótico y Popular. El Derecho del
Mar y el Estoppel. 2008.
11. Silenzi de Stagni, Adolfo. Las Malvinas y el petróleo.
Volumen 2. Pág. Distribuidora y editora Teoría S.R.L.. Buenos
Aires. 1983.
CUADRO Nº 1
Párrafos de la ley 23.968, sobre los espacios marítimos en los
cuales se ejerce soberanía.
ARTÍCULO 1: Fijanse las Líneas de Base de la República
Argentina, a partir de las cuales se miden sus espacios
marítimos, las líneas de base normales y de base rectas
definidas en el listado que como Anexo I, forman parte de la
presente ley y cuyo trazado figura en las cartas a que hace
referencia el mismo y que se agregan como anexo II.
Quedan incluidas en las líneas de base, las líneas que unen los
cabos que forman las bocas de los Golfos San Matías, Nuevo y San
Jorge, tal como lo establece el artículo 1ro de la Ley 17094 y
la línea que marca el límite exterior del Río de la Plata, según
los artículos 1ro y 70 del Tratado del Río de la Plata y su
frente Marítimo, del 19 de noviembre de 1973.
Con respecto al Sector Antártico Argentino, sobre el cual la
República tiene derechos soberanos, las líneas de base serán
establecidas por una ley posterior.
ARTÍCULO 2: Las aguas situadas en el interior de las líneas de
base establecidas de conformidad con el artículo 1º de la
presente ley forman parte de las aguas interiores de la
República Argentina.
ARTÍCULO 3: El Mar Territorial Argentino se extiende hasta una
distancia de doce millas marinas a partir a partir de la línea
base que se establecen en el artículo 1° de la presente ley.
La Nación Argentina posee y ejerce soberanía sobre el mar
territorial, así como sobre el espacio aéreo, el lecho y el
subsuelo de dicho mar.
En el mar territorial se reconoce a los buques de terceros
Estados el derecho de paso inocente, siempre que el mismo se
practique de conformidad con las normas del derecho
internacional y a las leyes y reglamentos que la República
Argentina dicte en su condición de Estado Ribereño.
ARTÍCULO 4: La Zona Contigua Argentina se extiende, mas allá del
límite exterior del Mar Territorial, hasta una distancia de 24
millas marinas medidas a partir de las líneas de base que se
establecen en el artículo 1º de la presente ley.
La Nación Argentina en ejercicio de su poder jurisdiccional,
podrá en esa zona prevenir y sancionar las infracciones a sus
leyes y reglamentos en materia fiscal, aduanera y de
inmigración, que se cometan en su territorio o mar territorial.
ARTÍCULO 5: La zona económica exclusiva argentina se extiende,
mas allá del límite exterior del mar territorial, hasta una
distancia de DOSCIENTAS (200) millas marinas a partir de las
líneas de base que se establecen en el Art. 1º de la presente
ley.
En la zona económica exclusiva la Nación Argentina ejerce
derechos de soberanía para los fines de la exploración y
explotación, conservación y administración de los recursos
naturales, tanto vivos como no vivos, de las aguas suprayacentes
al lecho del mar, y con respecto a otras actividades con miras a
la exploración y explotación económicas de la zona, tal como la
producción de energía derivada del agua, de las corrientes y los
vientos.
Las normas nacionales sobre conservación de los recursos se
aplicarán más allá de las DOSCIENTAS (200) millas marinas, sobre
las especies de carácter migratorio o sobre aquellas que
intervienen en la cadena trófica de las especies de la zona
económica exclusiva argentina.
ARTÍCULO 6: La plataforma continental sobre la cual ejerce
soberanía la Nación Argentina, comprende el lecho y el subsuelo
de las áreas submarinas que se extienden más allá de su mar
territorial y a todo lo largo de la prolongación natural de su
territorio hasta el borde exterior del margen continental, o
bien hasta una distancia de DOSCIENTAS (200) millas marinas
medidas a partir de las líneas de base que se establecen en el
art. 1º de la presente ley, en los casos en que el borde
exterior no llegue a esa distancia.
ARTÍCULO 9: En los espacios marítimos aquí determinados la
República Argentina conserva el derecho exclusivo de construir,
autorizar y reglamentar la construcción, el funcionamiento y la
utilización de todo tipo de instalaciones y estructuras,
ejerciendo sobre las mismas su jurisdicción exclusiva, inclusive
en materia de leyes y reglamentos en materia fiscal, aduanera,
sanitaria y de inmigración.
CUADRO Nº 2
Exigencias mínimas de respuesta a las nuevas agresiones:
1. Considerar que las violaciones del Reino Unido a los Acuerdos
de Madrid (1989 y 1990), el Tratado de Londres (1990) y los
acuerdos económicos de 1995 y 1998, firmados con la Argentina,
los convierten en letra muerta y deben ser declarados nulos.
2. Derogación de la Ley Nº 24.184 / 92, de Promoción y
Protección de Inversiones Británicas.
3. Efectivo relevamiento del Talud de nuestra Plataforma
Continental, para establecer la proyección marítima hasta las
350 millas. Presentar en tiempo y forma los resultados ante la
Comisión de Límites de las Naciones Unidas .
4. Rechazar ante la Convención de las Naciones Unidas sobre
Derechos del Mar, el “status” que se arroga el Reino Unido, de
“Estado ribereño” en nuestros territorios, mares y plataforma.
5. Junto a la protesta formal ante la Unión Europea por la
incorporación de Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y
Sector Antártico como territorios de ultramar asociados a esa
Unión, anular la concesión del yacimiento de Cerro Dragón a la
empresa Panamerican Energy de propiedad mayoritaria de la
British Petroleum, así como otras vinculadas a la minería y que
afectan gravemente los intereses nacionales.
6. Realizar una protesta formal ante los demás miembros
integrantes de la UE que firmaron el Tratado de Lisboa en el que
se lesiona gravemente nuestra soberanía.
7. Llevar el reclamo de soberanía en Malvinas no solo ante la
Comisión de Descolonización, sino también en el Plenario de la
próxima Asamblea General de la ONU para su votación.
8. Establecer acuerdos con los países latinoamericanos, para una
política activa de denuncia y exigencia de retiro de todas las
bases imperialistas de la región: las de Estados Unidos en Manta
(Ecuador) y Guantánamo (Cuba), y la de los ingleses en Malvinas.