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LA
IMPUNIDAD COMO ESENCIA DEL TERRORISMO DE ESTADO
HUGO CAÑON: Fiscal
de la Corte Federal de Bahia Blanca, Argentina.
Si hemos de referirnos al Estado, corresponde señalar -en primer
termino- que no existe una definicion o concepto que este unanimemente
aceptado o que tenga, al menos, una mayoritaria consideracion. Se pueden
realizar aproximaciones al concepto de Estado, partiendo de diversas
acepciones y se suelen clasificar las definiciones en grandes grupos,
segun sean deontologicas, sociologicas, juridicas o politicas.
Pero como el interes de mi
abordaje del tema es al solo efecto de analizar una forma patologica de
funcionamiento (una de las mas graves) y dentro de ello, ver como es de
la esencia de esa diferenciacion la garantia de impunidad para sus
responsables, solo hare algunas consideraciones
juridicas al respecto.
Siguiendo el criterio de
Jellinek, tres son los elementos constitutivos del Estado: la "poblacion",
el "territorio" y el "poder" o "vinculo
juridico".
Brevemente podemos decir
que "territorio" es el espacio en el cual el Estado
desenvuelve su actividad especifica, aunque para Kelsen el territorio es
el ambito espacial de validez del derecho. Dentro de ese espacio el
poder extraño no puede ejercer autoridad y en sentido positivo todas
las
personas que viven en el
estan sometidas al poder propio.
La "poblacion" es
el conjunto de hombres y mujeres que habitan un Estado, siendo cada uno
de sus integrantes titular de derechos y obligaciones "civiles",
en tanto como pueblo existen derechos y obligaciones politicas del
conjunto de los ciudadanos. Para Jellinek el pueblo esta formado por
aquellos que pueden "plantear
una exigencia juridica al poder del estado".
Finalmente estan los
aspectos juridicos del "poder", o ese "vinculo" que
existe entre el gobierno y los habitantes del territorio. El poder llega
a ser estatal en la medida en que se institucionaliza, o sea cuando es
el poder que normativamente se puede atribuir a una institucion como el
Estado.
No hay Estado sin derecho ni hay poder politico estatal sin
normatividad juridica.
El Estado a lo largo del
tiempo no ha tenido el mismo rol, sino que ha ido evolucionando y
actuando de modos diversos. El primer Estado es el Estado liberal o
Estado gendarme. El mismo se desarrolla a partir del advenimiento de la
revolucion francesa (poco despues de la revolucion industrial) y se lo
caracteriza como un sujeto que no debia intervenir en la actividad de
los
particulares, pues ello resultaba pernicioso. De ese esquema de Estado
liberal surgia que el mismo debia cumplir fines concretos tales como
preservar la seguridad interior, la defensa, las relaciones exteriores y
la justicia. El bienestar de los individuos debia ser procurado por
ellos mismos. Posteriormente se pasa a un Estado mas intervencionista,
benefactor, sobre todo a partir de la Revolucion Mexicana de 1917 y de
la Constitucion de Weimar de Alemania, de 1919. En nuestro pais en 1922
se da el primer fallo donde se acepta la limitacion de la libertad
contractual -en
aplicacion de una ley de 1921- para proteger a los locatarios de
inmuebles que debian abonar sumas elevadas por viviendas que no poseian.
Esta breve consideracion que acabamos de realizar apunta a una
descripcion muy generica del Estado, pero lo que quiero rescatar es que
mas alla de las definiciones y conceptos, y mas alla tambien de la
ingerencia mayor o menor de cada Estado a traves del tiempo y el espacio,
el mismo se caracteriza por una sujecion a un marco normativo
determinado, teniendo como principio basico la Constitucion del pais.
Ademas, se caracteriza por una interaccion entre el pueblo que habita un
territorio y el gobernante que ejerce el poder. Esos marcos normativos
determinan las facultades y atribuciones de cada organo de gobierno y
basicamente -al menos en el caso argentino- respetando los principios
republicanos de division de poderes, de publicidad de los actos de
gobierno, de periodicidad en las funciones y demas elementos que
conforman el sustrato de un sistema democratico. En este sentido es
importante destacar que cuando un gobernante asume su funcion, al
prestar juramento por la Constitucion y las leyes, tiene acotadas sus
facultades y no puede sobrepasar el marco normativo al que juro
someterse. Cuando esto no se respeta se incurre en violacion del
ordenamiento juridico y se es responsable politicamente y aun penalmente
por la transgresion realizada.
Lo que acabamos de manifestar no se ve respetado con normalidad y
en general el poder tiende a desbordarse. Por eso la importancia de que
existan contrapesos o controles para evitar cualquier tipo de abuso en
el ejercicio del poder.
Pero esa anormalidad que se advierte en cualquier tipo de gobierno (en
unos mas, en otros menos), cambia cuantitava y cualitativamente cuando
media un golpe de estado y se quiebra el sistema institucional. Los
regimenes dictatoriales no cometen meros desbordes o excesos, sino que
arrasan con la institucionalidad y -en casos extremos- llegan a utilizar
el aparato formal del Estado como comando de una banda, asociacion
ilicita o grupo criminal, con lo cual cabe preguntarse si estamos ante
un Estado o solo frente a un aparato que semeja ser tal.
En nuestro pais existe una larga experiencia en este sentido, y despues
de la organizacion nacional concretada a mediados del siglo XIX,
comienzan las interrupciones del orden constitucional a partir del golpe
de Estado de 1930, los que se repiten en 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976.
Todas estas
desviaciones autoritarias condujeron a diversas formas de dictaduras,
pero con modalidades e intensidades diferentes, desbordando todos los
limites la ultima dictadura militar instaurada a partir del 24 de marzo
de 1976.
Esta dictadura militar usurpo el poder con el alegado motivo de combatir
contra la subversion que -segun se sostenia- hacia peligrar la vida
institucional de la republica. A este respecto debemos señalar: 1º)
Que practicamente la guerrilla habia sido desactivada con anterioridad
al golpe.
El ultimo acto o combate significativo habia sido el del intento
de la toma del cuartel de Monte Chingolo, en diciembre de 1975 (oportunidad
en que se tendio una emboscada mediante la informacion de un infiltrado
del ejercito y se masacro a los combatientes que intentaron ocupar la
unidad militar, como asi tambien a vecinos de barrios aledaños) y 2º)
Corroborando lo manifestado
en el punto anterior, no era necesaria la interrupcion del precarioorden
constitucional, pues se contaba con normas adecuadas para controlar la
situacion.
En el fallo a las ex-juntas
de comandantes el Tribunal sostuvo que "el Gobierno Constitucional
contaba, al momento de su derrocamiento con los medios necesarios..."
y cita informes del propio ejercito que da cuenta que "a traves de
su estrategia, habia logrado el desgaste progresivo del
oponente, privandolo de infraestructura, aislandolo de la poblacion y
causandole importantes bajas y disminucion de capacidad, obteniendo por
su parte un adecuado control del territorio y de la poblacion". Por
otra parte la Camara Federal señala que los medios de que disponia el
Gobierno
Constitucional no eran insuficientes, y tanto es asi que "no sufrio
cambios sustanciales despues de su derrocamiento, aunque en lugar de
usar en plenitud tales poderes legales, el gobierno militar prefirio
implementar un modo clandestino de represion".
El golpe se realizo, entonces, para inaugurar una politica de
persecucion clandestina de un grupo nacional que superaba al tema en
particular de la subversion -como grupos guerrilleros o combatientes-
para abarcar a toda persona que no comulgara con el regimen, pues su
mano exterminadora llegaba al simpatizante y aun al indiferente o a
quienes no adherian incondicionalmente a los postulados de esa dictadura.
Segun el informe de la Conadep
el 62 % de las detenciones fue en los hogares de las victimas y sobre todo en horas de la noche, lo cual es mas que
demostrativo de que se trato de una caceria de opositores y no de una
lucha contra supuestos
combatientes.
Lo importante de esta cuestion es la implementacion del plan criminal
clandestino que segun palabras de uno de los jueces de la Corte Suprema
de Justicia de la Nacion en el fallo a las ex-juntas militares, era una
metodologia que "consistia basicamente en:
a) capturar a los sospechosos en tener vinculos con la subversion, de
acuerdo con los informes de inteligencia;
b) conducirlos a lugares situados en unidades militares o bajo su
dependencia;
c) interrogarlos bajo tormentos, para obtener los mayores datos posibles
acerca de otras personas involucradas;
d) someterlos a condiciones de vida inhumanas para quebrar su
resistencia moral;
e) realizar todas esas acciones en la mas absoluta clandestinidad, para
lo cual los secuestradores ocultaban su identidad, obraban
preferentemente de noche, mantenian incomunicadas a las victimas negando
a cualquier autoridad, familiar o allegado el secuestro y el lugar del
alojamiento; y
f) dar amplia libertad a los cuadros inferiores para determinar la
suerte del aprehendido, que podia ser luego liberado, puesto a
disposicion del Poder Ejecutivo Nacional, sometido a proceso militar o
civil, o eliminado fisicamente.
Esos hechos debian ser realizados en el marco de las
disposiciones legales existentes sobre la lucha contra la subversion,
pero dejando sin cumplir las reglas que se opusieron a lo expuesto
Asimismo, se garantizaba la impunidad de los ejecutores mediante la no
interferencia en sus procedimientos, el
ocultamiento de la realidad ante los pedidos de informes, y la
utilizacion del poder estatal para persuadir a la opinion publica local
y extranjera de que las denuncias realizadas eran falsas y respondian a
una campaña orquestada tendiente a desprestigiar al gobierno. Para
permitir su cumplimiento, los comandantes dispusieron que los ejecutores
directos fueran provistos de los medios necesarios: ropa, vehiculos,
combustible, armas, municiones, lugares de alojamiento de los cautivos,
viveres y todo otro elemento que se requiriera. Finalmente, se dio por
probado que las
ordenes impartidas dieron lugar a la comision de un gran numero de
delitos de privacion ilegal de la libertad, tormentos y homicidios,
fuera de otros cometidos por los subordinados, que pueden considerarse
-como los robos producidos- consecuencia del sistema adoptado desde el
momento en que los objetos se depositaban en los centros militares que
utilizaban como base de operaciones los grupos encargados de capturar a
los sospechosos" (conf. Fallos de la CSJN, T. 309-2, p. 1773/4).
Volvemos a insistir en que la "guerra sucia" desatada
por los golpistas contra la sociedad argentina importo la ejecucion de
un plan criminal clandestino que les permitia iniciar una cruzada
redentora" para imponer la ideologia "occidental y
cristiana". Mucho tuvo que ver en este sentido la actividad de la
Iglesia Catolica que -salvo honrosas excepciones- alento esta actividad
y encubrio a sus autores. Las Fuerzas Armadas han aludido abundantemente
al mito de la "nacion catolica" para legitimar la "reorganizacion
nacional" que la dictadura proponia. Y buena parte del episcopado
habia concedido su aval a tal profesion de fe.
El provicario castrense -al
dia siguiente del golpe- se apresuro a declarar: "¿acaso las
Fuerzas Armadas no son los guardianes del patrimonio espiritual
condensado en la formula "Dios, Patria y hogar? ¿De la Nacion
Catolica, en definitiva?".
Los capellanes militares llegaron a avalar el uso de la tortura para
obtener las confesiones de los prisioneros (como lo revelo el General
Bignone -catolico practicante- a guisa de justificacion, en 1983, en un
encuentro con la Conferencia Episcopal).
El aludido provicario
castrense (luego Vicario) Mons. Victorio Bonamin, saludo a los militares
"purificados en el Jordan de la sangre para ponerse al frente de
todo el pais".
En otra ocasion dijo que el mundo esta dividido por dos
filosofias incompatibles perfiladas por las fronteras ideologicas:
"el materialismo ateo y el humanismo cristiano".
Las Fuerzas Armadas, representaban a su juicio la civilizacion
occidental y cristiana y
deben utilizar todos los medios para combatir a su enemigo.
"La lucha antiguerrilla es una lucha por la Republica Argentina,
por su integridad, pero tambien por sus altares... Esta lucha es una
lucha en defensa de la moral, de la dignidad del hombre, en definitiva
es una lucha en defensa de Dios... Por ello pido la proteccion divina en
esta "guerra
sucia" en que estamos empeñados" (la Nacion 6.5.76 y
11.10.76).
El desarrollo de ese plan apuntaba a garantizar impunidad y por eso
sostenemos que la impunidad esta en la esencia del Terrorismo de Estado.
El Estado se deformo de manera perversa y desde el plano de lo que debe
ser el ejercicio de la autoridad se implementaron formas aberrantes de
comportamiento humano. Y al no asumirse cada una de las
responsabilidades se busco preservar esa impunidad. Las normas juridicas
estaban, pero no se aplicaban o, mejor dicho, se aplicaban en lo que era
la "pantalla legal", mientras subterraneamente funcionaba ese
otro mundo oculto de secuestro, tortura y muerte. Sistema ezquizofrenico
del ser y el parecer.
Algunas defensas y varios procesados han pretendido que en la guerra no
rige el derecho, ni el interno, ni el internacional, ni el natural.
Sencillamente la guerra no tiene normas. Menos aun si se la ha ganado.
Tratariase de una postura maquiavelica: "de las intenciones de los
hombres, y mas aun de las de los principes, como no pueden someterse a
la apreciacion de los tribunales, hay que juzgar por los resultados.
Cuanto haga un principe por conservar su poder y la integridad de sus
Estados se considerara honroso y se alabaran todos, porque el vulgo se
deja guiar por las apariencias y solo juzga por los acontecimientos..."
("El Principe", capitulo XIII, traduccion del italiano de Luis
Navarro, editado por Libreria de la Ciudad, de Hernando y Cia. en
Madrid, 1895, p. 66).
Tambien se ha intentado argüir que el Estado terrorista actuo en
legitima defensa, pero sabido es que cesada la agresion, la persistencia
en el empleo de la violencia deja de ser legitima defensa para
configurar una venganza innecesaria o una persecucion con fines de
exterminio de un grupo
nacional como efectivamente ocurrio. La invocacion de la legitima
defensa –como lo dijo la Camara Federal de Buenos Aires- "resulta
etica y juridicamente inaceptable".
Por otro lado ninguna regla
escrita o consuetudinaria del ordenamiento juridico argentino autoriza a
emprender una guerra fuera de toda normatividad, como parecieron
entenderlo y aun pretenden sostener los autores del genocidio argentino.
Y resulta repudiable -ademas de insostenible- que el argumento de base
de esa "guerra sucia" emprendida, fuera un decreto emanado de
un gobierno constitucional que fue derrocado precisamente por quienes lo
invocaron e invocan aun actualmente. Por otra parte al momento de
dictarse el decreto, por parte del gobierno derrocado, la Constitucion
Nacional estaba vigente, lo mismo que el resto de la legislacion
nacional y los tratados suscriptos por la Nacion con las potencias
extranjeras. En ninguno de esos dispositivos puede encontrarse
una nota, un signo, un atisbo, de que la Republica Argentina abandono,
por algun momento, sus tradicionales metodos de respeto al derecho y a
las garantias individuales, para abrazar, sin mas, a traves de un mero
decreto presidencial, la causa de la guerra total, absoluta, sin
restricciones,
ni limites, ni cortapisas. Ello resulta, frente al derecho, totalmente
inadmisible (conf. Fallos de la CSJN, T. 309-2, p. 1548/49).
Un parrafo aparte merece el trasfondo del Terrorismo de Estado
instaurado en Argentina en marzo del ´76. Se busco impunidad para
aplicar ese plan de exterminio contra un grupo nacional, pero tambien
para implementar un plan economico que respondia a los intereses de los
sectores que representaba la dictadura militar. Las razones ideologicas,
tenian su correspondencia con determinados intereses economicos. La
diferencia con el grupo nacional perseguido pasaba, fundamentalmente,
por el tipo de proyecto de pais que cada sector tenia. La dictadura
estaba decidida a paralizar todo, a dejar a todo el mundo quieto y en
posicion de firmes. De ese modo se decretaba el fin de los conflictos
obrero- patronales o de los diversos reclamos populares, y se decretaba
el fin de la economia, cerrandose fuentes de produccion y apostandose a
una patria financiera. Se solicitaron grandes prestamos, se levantaron
las barreras aduaneras, comenzo la importacion y se vivio el tiempo de
la "plata dulce", mientras se ejecutaba el plan criminal de
exterminio. La estructuracion de esa economia -llamada "liberal"-
iniciada hace 26 años, se prolongo -con matices- aun con los gobiernos
democraticos posteriores a la dictadura, observandose en el presente las
consecuencias de ese nefasto plan, cuando todo se ha vaciado, cuando
todo el patrimonio social acumulado durante años se ha malvendido por
monedas, cuando el pais se ha endeudado como ningun otro en el mundo en
una cifra que ronda los ciento cincuenta mil millones de dolares. Hoy
ese plan ha hecho crisis, los indices de desocupacion son los mas altos
de la historia (ronda el 20 %), la clase media se ha depauperado, el 40
% de la poblacion esta por debajo de la linea de pobreza, y la
diferenciacion social entre ricos y pobres ha generado una abismal
conflictividad que esta al borde del permanente estallido social.
Todo este cuadro de crisis
socio-economica tambien ha sido posible (es posible) por el nivel de
impunidad que rige en la Argentina y que tiene su origen en aquella
impunidad garantizada por la dictadura militar cuando instaura el
Terrorismo de Estado.
El gobierno formado a partir del golpe de estado del ´76 no solo
fue usurpador del poder institucional que -mal o bien- regia en
Argentina, sino que se instalo en base a un plan criminal clandestino,
que buscaba actuar a la sombra de cualquier tipo de control. Y me
refiero a controles aun ajenos al propio sistema dictatorial instaurado.
Porque la dictadura militar,
elimino todo tipo de control posible. Esto, que es propio de un sistema
democratico de gobierno, en el cual existen contrapesos, equilibrios,
para que el poder no se vuelva absoluto, incontrolable, no existia en el
gobierno de facto. Obviamente la dictadura, en cuanto tal, no admite
esta posibilidad. En todo caso establecio controles internos, pero para
responder a las directivas del dictador y lograr una mejor
administracion del poder absoluto. En el caso argentino, se advirtio una
suerte de control interno o espionaje entre las tres fuerzas armadas,
que se dividieron el poder en un 33 % para cada una (Es interesante,
como ejemplo, que cada una de ellas administraba como interventor un
canal de television "privado"). Esos "controles",
por supuesto, respondian a fines bastardos, por disputas de espacio de
poder, y no para garantizar transparencia a los actos que realizaban.
Y decia que la dictadura elimino
todo tipo de control interno (salvo el espionaje mencionado y el control
de "inteligencia" de toda la sociedad), pero ademas persiguio
toda posibilidad de que se pudiese conocer -interna o externamente- que
sucedia en esa guerra contra la sociedad argentina.
El
paraguas protector para esa ausencia de conocimiento y control, era la
clandestinidad. Se procedia con nombres cambiados, informes falsos,
campañas de accion psicologica, ordenes secretas, destruccion de
documentos, etc.
De ese modo fueron tejiendo una red de impunidad formidable, pues
nadie se hacia cargo. Nadie firmaba una sentencia de muerte. Nadie
impartia una orden escrita de detencion. Y, por supuesto, nadie ordenaba
aplicar la picana electrica, como elemento de tortura, para obtener
informacion. Si un familiar requeria informacion se negaba la existencia
del hecho y aun se negaba la detencion ante un pedido "oficial"
por parte de un juez al tramitar un "habeas corpus".
La clandestinidad da una
impronta terrible a la dictadura argentina, pues significa diluir
responsabilidades, esconderse en las sombras de la negacion del hecho.
Todo lo que no se nombra no existe. Negando la realidad, se imagino que
la misma podia presentarse de modo distinto. El lector de esa realidad,
debia observarla del modo en que se la presentaba. Si alguien osaba
desmentirla, se lo tildaba de complice de la subversion o antiargentino.
Generalmente las denuncias de los hechos atroces venian desde el
exterior y quienes las formulaban eran "traidores" que hacian
una campaña contra el pais. Baste citar como ejemplo las denuncias que
formulaba Julio Cortazar desde Paris, y las criticas que se formulaban
en su contra, para comprender de que estamos hablando.
Esto iba acompañado con las frases enunciadas en esa epoca.
"El silencio es salud". "Si lo llevaron por algo
sera". "Los argentinos somos derechos y humanos".
Hace unos cuantos años se hizo
una pelicula formidable, interpretada -entre otros- por Marcello
Mastroiani, que se llamaba "De eso no se habla". Y claro, se
referia a una mujer que tenia una hija enana, pero de esa condicion no
se hablaba y se presentaban los hechos de modo tal que pareciera que esa
hija no era enana. La negacion, siempre la negacion. Asi actuaban los
dictadores.
Por eso se hablaba de un pais
"jardin de infantes". La poblacion era tratada como niños
incapaces de comprender que sucedia, y -por lo demas- era mejor que no
supieran. Le hacian un bien, los cuidaban, ocultando esa realidad tan
cruda y dolorosa. Es el tipico rol de padre autoritario, que impide que
su hijo decida por si, que conozca el espacio en el que se mueve, y se
lo condena a la permanente "proteccion" para que no se
contamine mirando lo que no debe ver. Asi como lo relativo al sexo debe
negarse porque el hijo se puede degenerar, tambien el funcionamiento del
plan criminal debe ocultarse para que los "niños buenos" no
resulten dañados.
Pero este fin caritativo de los padres de la patria que supieron usurpar
el poder para salvarnos de todos los males, encierra dos cuestiones
fundamentales. Por un lado la veta mesianica de esos seres omnipotentes
que hacen cosas que los humanos mortales no podremos comprender (y lo
hacen
por nuestro bien), pero por el otro lado esconde una profunda cobardia
que no les permite asumir sus propias responsabilidades y las diluyen en
ese ocultamiento colegiado.
Respecto al primer tema, me permito hacer referencia a una
situacion por mi vivida que refleja este pensamiento. En una cena
realizada en un ambito oficial, me toca compartir una mesa -junto con un
juez- que estaba integrada por un coronel y un comandante detenden
sostener los
autores del genocidio argentino. Y resulta repudiable -ademas de
insostenible- que el argumento de base de esa "guerra sucia"
emprendida, fuera un decreto emanado de un gobierno constitucional que
fue derrocado precisamente por quienes lo invocaron e invocan aun
actualmente. Por otra parte al momento de dictarse el decreto, por parte
del gobierno derrocado, la Constitucion Nacional estaba vigente, lo
mismo que el resto de la legislacion nacional y los tratados suscriptos
por la Nacion con las potencias extranjeras. En ninguno de esos
dispositivos puede encontrarse una nota, un signo, un atisbo, de que la
Republica Argentina abandono, por algun momento, sus tradicionales
metodos de respeto al derecho y a las garantias individuales, para
abrazar, sin mas, a traves de un mero decreto
presidencial, la causa de la guerra total, absoluta, sin restricciones,
ni limites, ni cortapisas. Ello resulta, frente al derecho, totalmente
inadmisible (conf. Fallos de la CSJN, T. 309-2, p. 1548/49).
Un parrafo aparte merece el trasfondo del Terrorismo de Estado
instaurado en Argentina en marzo del ´76. Se busco impunidad para
aplicar ese plan de exterminio contra un grupo nacional, pero tambien
para implementar un plan economico que respondia a los intereses de los
sectores que representaba la dictadura militar. Las razones ideologicas,
tenian su correspondencia con determinados intereses economicos. La
diferencia con el grupo nacional perseguido pasaba, fundamentalmente,
por el tipo de proyecto de pais que cada sector tenia. La dictadura
estaba decidida a paralizar todo, a dejar a todo el mundo quieto y en
posicion de firmes. De ese modo se decretaba el fin de los conflictos
obrero- patronales o de los diversos reclamos populares, y se decretaba
el fin de la economia, cerrandose fuentes de produccion y apostandose a
una patria financiera. Se solicitaron grandes prestamos, se levantaron
las barreras aduaneras, comenzo la importacion y se vivio el tiempo de
la "plata dulce", mientras se ejecutaba el plan criminal de
exterminio. La estructuracion de esa economia -llamada "liberal"-
iniciada hace 26 años, se prolongo -con matices- aun con los gobiernos
democraticos posteriores a la dictadura, observandose en el presente las
consecuencias de ese nefasto plan, cuando todo se ha vaciado, cuando
todo el patrimonio social acumulado durante años se ha malvendido por
monedas, cuando el pais se ha endeudado como ningun otro en el mundo en
una cifra que ronda los ciento cincuenta mil millones de dolares. Hoy
ese plan ha hecho crisis, los indices de desocupacion son los mas altos
de la historia
(ronda el 20 %), la clase media se ha depauperado, el 40 % de la
poblacion esta por debajo de la linea de pobreza, y la diferenciacion
social entre ricos y pobres ha generado una abismal conflictividad que
esta al borde del permanente estallido social.
Todo este cuadro de crisis socio-economica tambien ha sido
posible (es posible) por el nivel de impunidad que rige en la Argentina
y que tiene su origen en aquella impunidad garantizada por la dictadura
militar cuando instaura el Terrorismo de Estado.
El gobierno formado a partir del golpe de estado del ´76 no solo
fue usurpador del poder institucional que -mal o bien- regia en
Argentina, sino que se instalo en base a un plan criminal clandestino,
que buscaba actuar a la sombra de cualquier tipo de control. Y me
refiero a controles aun ajenos al propio sistema dictatorial instaurado.
Porque la dictadura militar, elimino todo tipo de control posible.
Esto, que es propio de un sistema democratico de gobierno, en el cual
existen contrapesos, equilibrios, para que el poder no se vuelva
absoluto, incontrolable, no existia en el gobierno de facto. Obviamente
la dictadura, en cuanto tal, no admite esta posibilidad. En todo caso
establecio controles internos, pero para responder a las directivas del
dictador y lograr una mejor administracion del poder absoluto. En el
caso argentino, se advirtio una suerte de control interno o espionaje
entre las tres fuerzas armadas,
que se dividieron el poder en un 33 % para cada una (Es interesante,
como ejemplo, que cada una de ellas administraba como interventor un
canal de television "privado"). Esos "controles",
por supuesto, respondian a fines bastardos, por disputas de espacio de
poder, y no para garantizar transparencia a los actos que realizaban.
Y decia que la dictadura elimino todo tipo de control interno
(salvo el espionaje mencionado y el control de "inteligencia"
de toda la sociedad), pero ademas persiguio toda posibilidad de que se
pudiese conocer –interna o externamente- que sucedia en esa guerra
contra la sociedad argentina.
El paraguas
protector para esa ausencia de conocimiento y control, era la
clandestinidad. Se procedia con nombres cambiados, informes falsos,
campañas de accion psicologica, ordenes secretas, destruccion de
documentos, etc.
De ese modo fueron tejiendo
una red de impunidad formidable, pues nadie se hacia cargo. Nadie
firmaba una sentencia de muerte. Nadie impartia una orden escrita de
detencion. Y, por supuesto, nadie ordenaba aplicar la picana electrica,
como elemento de tortura, para obtener informacion. Si un familiar
requeria informacion se negaba la existencia del hecho y aun se negaba
la detencion ante un pedido "oficial" por parte de un juez al
tramitar un "habeas corpus".
La clandestinidad da una impronta terrible a la dictadura
argentina, pues significa diluir responsabilidades, esconderse en las
sombras de la negacion del hecho. Todo lo que no se nombra no existe.
Negando la realidad, se imagino que la misma podia presentarse de modo
distinto. El lector de esa realidad, debia observarla del modo en que se
la presentaba. Si alguien osaba desmentirla, se lo tildaba de complice
de la subversion o antiargentino. Generalmente las denuncias de los
hechos atroces venian desde el exterior y quienes las formulaban eran
"traidores" que hacian una campaña contra el pais. Baste
citar como ejemplo las denuncias que formulaba Julio Cortazar desde
Paris, y las criticas que se formulaban en su contra, para comprender de
que estamos hablando.
Esto iba acompañado con las frases enunciadas en esa epoca.
"El silencio es salud". "Si lo llevaron por algo
sera". "Los argentinos somos derechos y humanos".
Hace unos cuantos años se hizo una pelicula formidable,
interpretada -entre otros- por Marcello Mastroiani, que se llamaba
"De eso no se habla". Y claro, se referia a una mujer que
tenia una hija enana, pero de esa condicion no se hablaba y se
presentaban los hechos de modo tal que
pareciera que esa hija no era enana. La negacion, siempre la negacion.
Asi actuaban los dictadores.
Por eso se hablaba de un pais "jardin de infantes". La
poblacion era tratada como niños incapaces de comprender que sucedia, y
-por lo demas- era mejor que no supieran. Le hacian un bien, los
cuidaban, ocultando esa realidad tan cruda y dolorosa. Es el tipico rol
de padre autoritario, que impide que su hijo decida por si, que conozca
el espacio en el que se mueve, y se lo condena a la permanente "proteccion"
para que no se contamine mirando lo que no debe ver. Asi como lo
relativo al sexo debe negarse porque el hijo se puede degenerar, tambien
el funcionamiento del plan criminal debe ocultarse para que los "niños
buenos" no resulten dañados.
Pero este fin caritativo de los padres de la patria que supieron
usurpar el poder para salvarnos de todos los males, encierra dos
cuestiones fundamentales. Por un lado la veta mesianica de esos seres
omnipotentes que hacen cosas que los humanos mortales no podremos
comprender (y lo hacen por nuestro bien), pero por el otro lado esconde
una profunda cobardia que no les permite asumir sus propias
responsabilidades y las diluyen en ese ocultamiento colegiado.
Respecto al primer tema, me permito hacer referencia a una
situacion por mi vivida que
refleja este pensamiento. En una cena realizada en un ambito oficial, me
toca compartir una mesa -junto con un juez- que estaba integrada por un
coronel y un comandante de gendarmeria (y las esposas de ambos).
Era dificil tener un tema de conversacion comun, pero se me
ocurrio que una cuestion para hablar era la postura que habia asumido el
jefe del estado mayor del ejercito de ese entonces, General Martin
Balza, respecto a la autocritica que se debian las fuerzas armadas por
la actividad ilegal desplegada durante la dictadura (recuerdese que el
general Balza habia dicho que nunca pueden justificarse -ni acatarse-
las ordenes inmorales o ilegales). Basto hacer mencion a este tema para
que se desatara una discusion, oponiendose el coronel a esa postura de
Balza, criticandolo y descalificandolo. La cosa no termino bien, pero lo
que quiero rescatar, es el comentario de dicho coronel, quien mas o
menos me dijo: "lo que ocurre doctor, es que usted analiza las
cosas desde la ley, y esto es una cuestion que esta en un plano distinto
y superior". Es decir, que nosotros -pobres hombres de derecho- no
podiamos comprender la cruzada redentora de estos salvadores de la
patria, que por encima de nosotros estaban limpiando la maleza para que
nos quedara el trigo. Para el yo integraba -seguramente- el jardin de
infantes, y no alcanzaba a comprender la magnifica obra realizada, pues
si lo hubiese comprendido, tendria que haberle dado las gracias por los
patrioticos servicios prestados.
Respecto a la segunda cuestion mencionada, esto es la
clandestinidad, el sistema de ocultamiento, cabe referir que se han dado
varios argumentos, como -por ejemplo- que el mundo no aceptaria una
ejecucion masiva de personas. Que el Papa reaccionaria. Las ONG tambien.
Entonces se opto por ese plan, generandose la figura del desaparecido.
"Los desaparecidos no estan ni muertos ni vivos. Estan
desaparecidos", explico, docente -mientras agitaba las manos-, el
dictador Videla. Incluso se habia cambiado la terminologia de los
reglamentos militares -antes del golpe- para no respetar las
Convenciones de Ginebra en relacion al trato de prisioneros.
Entonces no hablaban de "guerra", sino de "lucha
antisubversiva", no decian "prisionero" sino "detenido",
no "enemigo" sino "delincuente", no "campo de
concentracion o de prisioneros", sino "lugar de reunion de
detenidos".
RECUPERACION DE LA JURIDICIDAD PARA LA CONSTRUCCION
DEMOCRATICA
El mismo dia en el cual se puso en ejecucion el plan criminal
nacieron otras formas y otros caminos para buscar justicia. Cada
negacion trae su propia afirmacion. A la destructividad se contrapone la
vida.
La apuesta de muerte de los represores era mas amplia que la mera
eliminacion fisica del "oponente" o el combate contra el
pensamiento, se incluyo -tambien- la "muerte" de la Verdad.
Para este objetivo se buscaba distorsionar las referencias acerca de los
hechos, muchas veces con la mascara de supuestas "acciones
sicologicas" para confundir a la poblacion sobre la cierta
configuracion de los comportamientos criminales.
Las desgarradoras flagelaciones infligidas a la sociedad
argentina durante los años de plomo, dejaron terribles secuelas:
quebrantamiento de elementales lazos de solidaridad, consecuente
individualismo y aislamiento, el partir en pedazos la historia personal
y colectiva, miedos profundamente internalizados frente al poder (sobre
todo si este se manifiesta uniformado).
Por supuesto que, durante el periodo ´76 al ´83 (sobre todo en
los primeros años), los controles dictatoriales impedian desentrañar
como funcionaba el sistema clandestino de represion y no existian
mecanismos idoneos para articular los reclamos. A ello se sumaba la
instalacion del terror que operaba como factor paralizante. (Cuando se
imprime el terror, el sujeto se defiende contra la informacion mediante
la "resistencia").
Ante la mordaza impuesta (externa e interna), algunas voces se hacen
escuchar, sobre todo en el exterior. El primer documento de
significacion fue el informe de la Comision Interamericana de Derechos
Humanos de la O.E.A., elaborado cuando ya la dictadura llevaba tres años
y dado a conocer a los cuatro.
Cuando a los siete años los uniformes manchados y blanqueados con una
autoamnistia, dan media vuelta para mirar desde el cuartel; timidamente
la sociedad flagelada comienza a despojarse de "resistencias"
y lentamente levanta la vista para mirarse en el espejo, reconocerse y
buscar al otro, a los otros (hijos, padres, hermanos, amigos, vecinos),
para abrazarlos o para enterrarlos. Juntamente con ello se reclama saber
como, quien, donde y a reclamar Juicio y Castigo para los culpables.
La CONADEP realiza una primera aproximacion al conocimiento del
horror, descendiendo a los infiernos alimentados por el Terrorismo de
Estado.
El juicio a las ex- juntas militares es la primera experiencia valida
para que se concrete el "juicio y castigo"
Lentamente fuimos enderezando nuestros cuerpos, reparando nuestras
heridas internas y aproximandonos a visualizar los caminos legales que
se podian recorrer para que el Derecho y la Verdad desmantelaran el
esqueleto de la fuerza bruta y la mentira.
Pero el camino no fue ascendente ni lineal. El poder democratico fue
zigzagueante y claudicante y los caminos de luz, de verdad y justicia,
se fueron cerrando con telones de olvido, punto y aparte, vista al ¡frente!.
En sintesis con garantias de impunidad.
Con esta realidad cargamos nuestra mochila en tiempos de transicion
hacia una vida democratica.
La Justicia no dio en su momento una respuesta completa, sino parcial, a
la mas alta criminalidad imaginable y, por el contrario, sucesivas
claudicaciones eticas o negociaciones bastardas del poder politico -como
ya reiteradamente señalamos-, fueron vaciando de contenido a esa via
insustituible.
La Justicia es una alternativa excluyente por su capacidad
reconstitutiva, y es el medio a traves del cual se logra, no solo la
sancion, sino el conocimiento de la Verdad, como requisito ineludible
para lograr la recomposicion personal y social (juntar los pedazos y
poder elaborar proyectos a futuro, sobre la base de la Verdad y la
Justicia).
Escamoteada esta posibilidad, queda la herida abierta y es
necesario buscar caminos que conduzcan a esclarecer los hechos.
Dichos caminos no pueden ser de cualquier tipo y menos accediendo a vias
que importen nuevas formas de claudicacion etica.
El camino valido a recorrer es a traves de la Justicia. Asi lo
establecen aquellas resoluciones que obligan al Gobierno Argentino -y
que este ha aceptado- a esclarecer lo sucedido con las personas
desaparecidas.
El derecho a la verdad es una obligacion de medios y no de resultados.
Aquellos deben mantenerse hasta que se alcancen los resultados que
tienen caracter imprescriptible.
Pero tambien lo demanda el sentido comun. ¿Que otro poder del Estado
esta llamado a dar una respuesta imparcial, independiente de las
coyunturas politicas, si no lo es el Poder Judicial, con la actuacion
indelegable del Ministerio Publico Fiscal?
Sobre esta base elemental, se estan desarrollando en distintos
puntos del pais los llamados "Juicios por la Verdad".
Estos juicios importan un camino de exploracion, de aproximacion a la
verdad, con un resultado aun incierto; pero no por ello deja de ser un
intento valido para el esclarecimiento de los hechos criminales
ocurridos durante la llamada "guerra sucia".
Por supuesto que esta actividad, de ninguna manera, invalida, excluye o
desplaza, a aquellas tareas que -interna o internacionalmente- se
realizan (o se puedan concretar a futuro) para lograr el juzgamiento de
los responsables de tales hechos criminales, incluyendo la posibilidad
amplia de punicion.
"Punto Final" y "Obediencia Debida", dos "leyes"
del primer gobierno constitucional, Indultos, "decretos" del
segundo gobierno constitucional.
Todas piezas desgraciadas que, a contrapelo del derecho, querian imponer
un cierre obligatorio, para no mirar, para no saber, para no reclamar, y
para obligarnos a tomar de la misma copa con el genocida que recorria
nuestras calles con una libertad regalada con pedazos de dignidad.
Pero la impunidad que se intento consagrar en la Argentina, fue abriendo
nuevos caminos. Ningun Estado es propietario de los sufrimientos que
engendra o ampara, porque el sufrimiento de las victimas es universal.
Por eso en cualquier lugar del mundo se puede buscar justicia y
desde cualquier lugar del mundo se debe dar respuesta. Eso es la
Justicia Universal.
Y esto no es una cuestion voluntarista sino que se sostiene en la propia
red juridica internacional, que es anterior y superior a las estructuras
juridicas nacionales. El Derecho esta. Pero debieron producirse grandes
catastrofes para que se advirtiera que esos mecanismos legales existian.
El Derecho de gentes tiene una larga historia y el derecho positivo de
muchos paises lo ha previsto explicitamente, como incluso el
ordenamiento juridico argentino.
Mientras en la Argentina comenzo una lenta recuperacion de la etica y el
derecho, buscando conocer el destino de los desaparecidos y haciendo
justicia en los supuestos en los cuales se podia, como lo es el caso de
la apropiacion de menores nacidos en cautiverio, en distintos puntos del
mundo se avanzo en el juzgamiento de los grandes crimenes de lesa
humanidad cometidos en nuestro pais.
Los juicios de Madrid (con sus ordenes de captura internacional), los de
Paris y Roma (con condenas en ausencia), los de Estados Unidos, Suiza y
Alemania, permitieron articular persecuciones penales por delitos de
genocidio, torturas, desaparicion forzada de personas, terrorismo de
Estado.
El fallo de Mexico, ordenando la extradicion del represor Ricardo
Miguel Cavallo a España, por pedido del Juez Baltasar Garzon, es otra
pieza juridica mas que se incorporo al desarrollo de la Justicia
Universal.
Por su parte, el gobierno mexicano y la Audiencia Nacional de España,
ratificaron todos los pasos dados hasta el presente para que se
efectivice dicha extradiccion a Madrid.
Pero este gran desarrollo en la aplicacion de las normas vigentes para
reprimir los crimenes de lesa humanidad, se encontraban con un enorme
deficit: en Argentina se seguia sosteniendo un sistema de impunidad.
Y el sistema de impunidad importaba no solo la proteccion al delincuente,
sino la violacion del ordenamiento juridico, desconociendo las normas
sobre las que descansa.
Esta situacion ha llegado a un limite muy definido. El fallo del Juez
Gabriel R. Cavallo, dictado el 6 de marzo de 2001, como el del Juez
Claudio Bonadio, del 2 de octubre de 2001 y sobre todo el de la Camara
Federal de Buenos Aires (Tribunal Superior de Segunda Instancia), del 9
de noviembre de 2001, importan un punto de inflexion en cuanto a aquella
claudicacion etica y juridica que antes mencionaramos. Nada es igual
despues de estas decisiones, pues al invalidar articulos de la ley
23.492 y 23.521, y declarar su inconstitucionalidad y nulidad insanable,
se ha reafirmado el
Derecho. Se abre una senda que
posibilita el fin de la impunidad, esto es, que el territorio argentino
no sirva de guarida para los criminales, y -por otro lado- se intenta
integrar a la Argentina al concierto de las naciones civilizadas,
respetando los tratados internacionales, y su propia Constitucion
Nacional.
La claridad meridiana de los fundamentos de esas sentencias, exime de
hacer comentarios a ese respecto. Son argumentos juridicos evidentes que
hacia falta ponerlos por escrito y hacerlos operables.
Y asi estamos. Siguen los "Juicios por la Verdad" y tenemos
ademas un avance cualitativo con los fallos que anulan las leyes de
impunidad. Solo podria torcerse este rumbo si interfieren mezquinos
intereses de grupo o politicos.
Por la salud de la republica, aspiramos que esto no ocurra y que
prevalezca la sensatez, el respeto a la ley. El poder politico -hasta
ahora- a jugado un rol lamentable, llegando a desconocer tratados
internacionales. La ultima expresion de este rol encubridor lo es el
decreto 1581 del 5 de diciembre de 2001.
De cualquier modo, si algun interes torvo intentara bloquear este camino
de Verdad y Justicia plenos, quedan expeditos otros caminos para que se
respeten estos principios de Justicia Universal.
Y no me refiero solamente a las actividades jurisdiccionales en tramite
o que puedan abrirse en otros paises, sino a la operatividad que tiene
un reciente fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
La Corte establecio que las leyes de amnistia son incompatibles
con la Convencion Americana sobre Derechos Humanos y, en consecuencia,
carecen de efectos juridicos. Dicha decision se dicto el 14 de marzo del
año 2001, en el caso "Barrios Altos" (Chumbipuma Aguirre y
otros vs. Peru), y por tal sentencia la Republica de Peru se encuentra
obligada a investigar los hechos criminales amnistiados, para determinar
las personas responsables de las violaciones a los Derechos Humanos y
sancionarlos como en derecho corresponda.
Este precedente es de enorme significacion, pues no solo se
establece con respecto a un pais en particular, como lo es Peru, sino
que sirve de base para otros casos y puede requerirse un identico
pronunciamiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para
situaciones analogas como la de Argentina.
La adecuada aplicacion del derecho por parte de los jueces que
siguieron
la correcta senda, debe ser confirmado por la Corte Suprema de Justicia
de la Nacion (Tribunal seriamente cuestionado por su dudoso apego a la
ley).
Pero de no ocurrir esto asi, tenemos la seguridad que el camino de la
Verdad y la Justicia esta habilitado, debiendose acudir -en tal caso- a
la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Dije que estos fallos son un punto de inflexion en la historia
argentina. Instalo la confianza como para poder acceder a la justicia,
esa necesidad humana esencial. Es hora de seguir trabajando en esta
apertura de puentes de verdad, de vida, de justicia, de memoria, frente
a tanto muro construido para preservar la impunidad, la muerte, la
destruccion de prueba, la mentira, el olvido.
Nuestro andar por este camino es, como decia el poeta Roberto
Juarroz: Caer de vacio en vacio, Como
un pajaro que cae para morir Y de pronto siente que va a seguir volando.
Dr. Hugo Cañon
Enero de 2002
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