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Hay
también una respetada tradición jurídica que nos habla de la
corresponsabilidad de los actos, o de lo que también es llamada culpa
concurrente, ante los hechos dañosos, y ese es también uno de los
elementos importantes a tener en cuenta de los que tampoco se habla. En
1987, cuando se discutía el tema de la deuda, la Comisión de Asuntos
Económicos de las Naciones Unidas, aprobó una resolución donde se
evaluaba la corresponsabilidad de los acreedores, en una resolución
aprobada por 131 votos a favor y sólo el voto de los Estados Unidos en
contra. Hace
muy poco tiempo accedí a un informe donde se analiza la forma en que se
efectuaron muchos préstamos, no sólo a la Argentina, sino a otros países,
que demuestra la liviandad de los acreedores y la perversidad en el
procedimiento empleado, y que lleva a la reflexión de que existía un
deliberado propósito de provocar endeudamientos irresponsables, que no
se pudieran pagar, y de tal manera generar un tributo permanente, que se
incrementara a través dei tiempo. Algunos ejemplos de lo que digo son
la Central Nuclear de Bataan, en Filipinas, construida en los años 80 y
que ha causado una deuda que llega hoy a los 23.000 millones de dólares.
Se construyó sobre una falla tectónica y por sus rajaduras no puede
generar electricidad. La fábrica de papel de Santiago de Cao en el Perú
que no pudo funcionar por no tener suficiente agua, o el inconcluso tren
eléctrico de Lima; la refinería de estaño de Karachipampa, Bolivia,
la cual por estar ubicada a 4.000 metros de altura no tiene suficiente
oxigeno para operar; la procesadora de basura para Guayaquil que nunca
se instalò; la acería ACEPAR en Paraguay, que no funciona desde su
culminación hace 16 años, o la imprenta del Ministerio de Educación
de Quito, instalada en 1991 a más de doce años de haber sido comprada,
cuando el país de origen, la República Democrática Alemana ya no
existía, y que no funciona. Todas
esas obras fueron realizadas por empresas transnacionales, previos
estudios de factibilidad realizadas por consultoras del mismo origen y
financiadas por bancos asociados que indudablemente conocían el destino
de la inversión, además de contar en muchos caso con la fiscalización
de los organismos multilaterales de crédito. Como puede verse esta
cuestión de la ilicitud y la corresponsabilidad no sólo afecta a la
Argentina, sino que es un problema dei tercer mundo. Pero existen
algunas cuestiones por demás significativas que evidencian que tales préstamos
fueron estructurados en un principio para el conocido reciclaje de
petrodólares, y luego se fue perfeccionando el objetivo de someter a
determinadas regiones y convertirlas en tributarias del nuevo sistema
financiero. Debe
recordarse que la mayor parte del origen de los préstamos, parten de
convenios celebrados con gobiernos ilegítimos y con altos índices de
corrupción, y que el ciertos casos excepcionales donde algunos
funcionarios honestos dei Banco Mundial, advirtieron que los fondos se
estaban desviando, reciclando a otras inversiones o depositando en
cuentas privadas de los funcionarios en los bancos suizos, no sólo no
se tomó ninguna medida, sino que se siguieron suministrando generosos
créditos. Un ejemplo de estas situaciones, es el de Blumenthal, que fue
nombrado veedor en el Zaire por el FMI, y en un informe elevado a las
autoridades, explicó la enorme corrupción del régimen, manifestando
que no podía continuar en su función porque no tenia posibilidades
administrativas de hacerlo, cumpliendo con las normas legales. Después
de ese informe el Banco Mundial volvió a suministrar nuevos créditos
al gobierno. De la deuda nigeriana, de más de 40.000 millones de dólares,
ninguno de los fondos prestados fue utilizado en beneficio de su población.
Estos son sòlo algunos ejemplos de esa corresponsabilidad de la que he
venido hablando, y que en nuestro país ha funcionado adecuadamente. Otro
de los aspectos a considerar, es plantear la cuestión ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, ante la denegación de justicia que
supone desconocer la investigación efectuada por el Juzgado Federal No
2, llegando eventualmente ante la Corte Interamericana en salvaguarda de
los derechos de nuestro pueblo, que siguen siendo avasallados por el
gobierno, quien no reconoce ninguna limitación en su accionar, y tiene
como objetivo esencial “honrar la deuda’ aunque para ello deba
sacrificar sin vacilaciones a la Nación toda. Finalmente
y para terminar con el enunciado de estas posibilidades de no pago, habría
que realizar un trabajo exhaustivo sobre las consecuencias reales de una
actitud semejante, porque resulta obvio, que hay que prevenir las
reacciones de los acreedores. Hace ya muchos años el embajador Thomas
Enders, Secretario de Estado Adjunto del Departamento de Estado, realizó
un ensayo, para determinar que ocurriría si los países
latinoamericanos repudiaran su deuda en conjunto, y cada uno de dos en
forma particular, y si la pagaran parcialmente o recurrieran a una
moratoria unilateral. Los resultados a los que llegó en caso de que el
repudio se hiciera en bloque, fueron que EE.UU. perdería más de
200.000 empleos y 77.000 millones de dólares al año. Ese estudio fue
hecho en 1982, y si las cifras se extrapolaran a estos días los
resultados serian mucho más graves para ellos. ‘también llegó a la
conclusión de que del bloque de países, sólo la Argentina y Venezuela
estaban en condiciones de hacerlo sin correr mayores riesgos, y que esa
moratoria era lo que más les convenía. También
se debe observar, que actitudes soberanas como las que comento traerían
serias consecuencias al sistema financiero internacional, debido a lo
cual siempre se buscan otras alternativas, que significan hacer crecer
los préstamos aunque sea nominalmente. Cuando el Ministro de Economía
de México, Silva Hertzog, se comunicó con el gobierno norteamericano
para informar que no se podía cumplir con los compromisos de la deuda
en la década del 80, EE.UU. no ejerció ningún tipo de presión, ni
recurrió a ningún bloqueo, ni los acreedores recurrieron a medidas
extremas. No hubo otra alternativa que ir en auxilio del país,
reprogramar la deuda, e inyectar más de 8.000 millones de dólares de
dinero fresco para evitar un colapso que hubiera afectado al mundo
entero. México lo hizo porque carecía de alternativas, y pudo salir a
costa de seguir afectando la economía de su pueblo. Pero esto señala
una evidencia, y es que ante planteo realistas, las respuestas de los
grupos financieros también son realistas, y conocen perfectamente las
consecuencias que les puede acarrear que una Nación se plante frente a
sus exigencias, y recupere el control de su economía. Hubo algunos
intentos de acuerdo entre varios países para coordinar una acción común
como la Declaración de Acapulco del 29 de noviembre de 1987, emitida
por seis presidentes, y el pronunciamiento de los países africanos
reunidos en Addis Abeba el 1° de diciembre del mismo año, pero no
pasaron de la mera retórica y no tuvieron ninguna consecuencia práctica,
más allá de un simple enunciado de buenas intenciones. |