LOS EMPRESTITOS DE SIGLO XX Los
comienzos del siglo, no muestran demasiadas variaciones en el
endeudamiento externo que se mantiene en valores con cierto equilibrio,
porque se siguen pagando puntualmente y se remesan al exterior las
amortizaciones comprometidas. EI gobierno del Dr. Quintana y el
posterior de Figueroa Alcorta, si bien no presentan alteraciones
significativas, disminuyen los montos, debido a la amortización del
capital, que siempre responde a los mismos agentes financieros. Cuando
asume Irigoyen en 1916, va a comenzar a acentuarse la baja de los montos
de la deuda hasta llegar al fin de su presidencia a la suma de
535.734.657. Durante su presidencia se cortan abruptamente los
fines a que se destinaban los créditos, y si bien no puede hablarse de
un cambio económico realmente significativo en este tema, la idea del
endeudamiento pasa a ser otra, y el Presidente se propone pedir dinero,
para destinarlo a la explotación de las reservas de petróleo de
Comodoro Rivadavia, la creación de una marina mercante y la constituciòn
de un Banco Agrario; es decir crear riqueza, y no dedicar el dinero a
aventuras especulativas, o a nuevas refinanciaciones destinadas a
enriquecer a los capitalistas extranjeros que operaban en el país. Pero
el Senado de la Nación, en manos de los opositores bloqueó sistemáticamente
todos los proyectos presidenciales y nada se pudo hacer. Pero a pesar de
todo se pretendiò llevar adelante una política distinta, donde se
pondria el acento en el capital nacional. Su gobierno fue una excepción
a esa vieja concepciòn política del sometimiento, y de allí surge una
gran empresa, un verdadero emblema del poder de decisión de la República:
Yacimientos Petrolíferos Fiscales, que solo tuvo como aporte del
gobierno la suma de 8.000.000 de pesos, habiéndose financiado
exclusivamente con el petróleo que extraía. EI
General Enrique Mosconi que se hace cargo de la Dirección de la empresa,
lleva a cabo una admirable y eficiente administración y sienta las
bases de lo que va a ser una de las petroleras más importantes, y
simultáneamente empieza una lucha con dos colosos de la explotaciòn de
hidrocarburos: la Royal Dutch de capitales ingleses y holandeses, y la
Standart Oil de propiedad de Rockefeller. La
prudente política de endeudamiento externo de Irigoyen es alterada por
Alvear que en su gobierno aumenta la deuda externa hasta la suma de
Pesos 1.111.675.585, aunque existen algunas discrepancias sobre
los montos, pues algunos autores señalan que la deuda externa se
cuadruplicó, con relación a la presidencia anterior. Vuelto Irigoyen al poder, y condicionado no sòlo por la situaciòn económica, sino por las fuerzas políticas que pugnaban a su alrededor, controlando a través de un senado opositor los propósitos del gobierno, no es mucho lo que pudo hacer, pero respecto a la política petrolera, además de continuar con el fortalecimiento de YPF, impulsó un proyecto de ley para nacionalizar la totalidad de las reservas de petròleo, el que aunque aprobado por la Cámara de Diputados, nunca fue resuelto por el Senado, controlado por la oposición conservadora. Ese gran pecado del presidente de defender la política petrolera autónoma del país, seria uno de los factores fundamentales de su derrocamiento. En
1927-28 la Standart Oil de Nueva Jersey consigue un millón de hectáreas
para cateo en la provincia de Salta. No las obtienen directamente sino
que a través de ciertos personajes de la tradicional sociedad salteña
convertidos en testaferros de la compañía, se apoderan de una enorme
extensiòn, y la transfieren con posterioridad, para que la operación
se disimulara y no se corrieran riesgos. Esa verdadera apropiación fue
anulada con posterioridad, debido a los graves vicios que presentaba. Cae
Irigoyen en circunstancias que son conocidas de sobra, y el tema del
petróleo vuelve a tornar una relevancia inusitada, porque para el
capital extranjero resultaba un verdadero despropósito que existiera
una empresa que a comienzos del año 1930, era el décimo productor
mundial de ese combustible. Además, y según cálculos efectuados por
irreprochables técnicos desde 1926 hasta 1934, YPF le ahorró al país
la suma de 1.052.000.000 de pesos que hubiera debido girar al exterior
si el petróleo hubiera sido explotado por compañías extranjeras. Y así
comienza una lucha entre la Royal Dutch-Shell y la Standart para obtener
la preeminencia en la explotación de los hidrocarburos, debiendo esta
última abandonar el país, debido a la política probritànica, que va
a continuar, luego del breve y nefasto gobierno de Uriburu. En
1932 asume la presidencia de la República el Gral. Agustin P. Justo,
con un nuevo proyecto econòmico distinto al de Irigoyen, y retornando
de alguna manera la gran tradición conservadora respecto al capital
extranjero. En 1933, y debido a la presiones ejercidas por Gran Bretaña
se firma el desgraciadamente célebre Tratado Roca-Runciman, por medio
del cual accedimos a todas las pretensiones que se nos impusieron a
cambio de que cuando ellos lo considerasen necesario, nos comprarían
determinados cupos de las carnes destinadas a la exportaciòn. Como no
podía ser de otra manera, por el art. 20 del tratado, se establecía
que la suma de las exportaciones se destinaría “al pago del servicio
de la deuda publica externa argentina”, pero además, y según señalara
Scalabrini Qrtiz, había algunas cláusulas secretas, que nunca se
dieron a conocer. Lisandro de la Torre pulverizando las razones de los
defensores del Tratado dijo en el Senado: “En estas condiciones no
podría decirse que la Argentina se haya convertido en un dominio británico,
porque Inglaterra no se torna la libertad de imponer a sus dominios
semejante humillación... Inglaterra tiene por esas comunidades de su
imperio más respeto que por el gobierno argentino”. Nunca
pudieron encontrarse las pruebas, pero algunos papeles que jamás fueron
publicados, y que fueron confiados a mi custodia, confirmarían que
tales acuerdos secretos realmente existieron. Uno de esos documentos es
una carta confidencial reservada que envía Sir Eugene Millington Drake,
Encargado de Negocios de Gran Bretaña en nuestro país al Dr. Carlos
Saavedra Lamas, Ministro de Relaciones Exteriores, donde le dice que
apure de inmediato en el Congreso la Ley de Coordinación de los
Transportes, y que quede bien claro que los intereses británicos deben
quedar bien consolidados en esa ley. En otra nota también le pide, o
podríamos decir le exige, que en las próximas licitaciones se prefiera
a las empresas de capital británico. En 1935 se creó el Banco Central como un organismo mixto controlado en un 50% nominalmente por el estado nacional, y el otro 50% por bancos extranjeros. La idea teórica era que, al no estar el Banco sometido a la órbita del gobierno, sus decisiones no iban a estar sujetas a Los vaivenes políticos que pudieran ocurrir. Que las decisiones en ese Banco se tomaban en Gran Bretaña, lo da el hecho que un político argentino, el Dr. Manuel Fresco, que fuera gobernador de la provincia de Buenos Aires, se enteró en Londres a través de Mister Follet Holt, directivo de los ferrocarriles ingleses quién iba a ser el gerente, y quiénes ocuparían los cargos directivos, cuando nada se sabia en Buenos Aires. Fresco se asombró, pero eso no podía resultar extraño, porque el banco fue estructurado en Europa, y Sir Otto Niemayer, director del Banco de Inglaterra, viajó a Buenos Aires, para entregar el proyecto y discutir su instrumentación En
1935, todos los activos del estado y la deuda que manejaba el Banco de
la Nación pasaron al nuevo Banco, que aunque en manos extranjeras,
comienza a ser el nuevo agente financiero de la República. Cuando se
efectúa la transferencia se hace constar, entre otras operaciones que
en ese año se ha pagado al gobierno de Gran Bretaña la suma de Pesos
66.682.902 en concepto de intereses de la deuda con ese país, y la suma
de Pesos 28.636.363.63 en concepto de cancelación de un préstamo de la
Casa Baring. La
política bancaria es otro tema que se encuentra pendiente de una
investigación, y en forma especial las operaciones del Banco de la Nación.
En una investigación que llevé a cabo por un tema relacionado con la
neutralidad en la guerra del Chaco, revisé los libros de actas del
Directorio del banco y me llamo la atención que en los años revisados
(1932 a 1935), el 80% de los préstamos que daba el banco no iban a los
pequeños productores, a los agricultores, al desarrollo de los pueblos
de las provincias, donde el Banco tenia una enorme red de sucursales,
sino a un amplio espectro de otras operaciones que iban desde la
construcción de viviendas suntuarias como la de Matías Errazuriz (hoy
Museo nacional de Arte Decorativo, hasta la especulaciones económicas
de Alfredo Fortabat, que en 1934 le debía al Banco la suma de Pesos
12.500.000, pasando por una larga Lista de nombres, que financiaban sus
actividades improductivas con la plata del estado. Fortabat nunca
devolvió lo que le prestaron, y el banco debió ejecutarlo, a través
de un juicio manejado muy morosamente, donde se liquidaron algunos
campos, pero la mayor parte de la deuda quedó impaga. Otro
ejemplo realmente paradigmático del manejo bancario del régimen
conservador, es el Ingenio San Martín de Tabacal, de Robustiano Patrón
Costas, prominente hombre del régimen, que fue construido con préstamos
del Banco de la Nación, aunque las operaciones figuraban a nombre de
sus socios. Pero la historia oficial, falseando deliberadamente la
verdad, nos muestra otra cosa, y si se consultan las publicaciones del
banco, especialmente las dedicadas a la celebración de sus 50 y 75 años
puede verse cómo se expone la política crediticia de la institución
como destinada a favorecer a los sectores productivos de menores
recursos, cuando la realidad es muy otra. Un historiador muy serio como
el Dr. Ricardo Ortiz, en su Historia de la Economía Argentina, indica
que la mayor parte de los préstamos fueron a la gran industria ganadera,
pero nada mas, porque evidententemente no consultó los libros del
directorio, y no pudo ver que ese era sólo un aspecto de las
operaciones que se hacían. Después de analizar esos tres años me quedé
con algunas dudas razonables, porque no podía creer en tanta
discrecionalidad, me parecía demasiado. Tratando de indagar sobre otras
fuentes vinculadas a ese tema,, me encontré con una obra muy rara,
impresa por el Congreso Nacional, que se titula “Investigación sobre
el Banco de la Nación”. Al leer ese libro, me di cuenta que me había
quedado corto en mis primeras impresiones. Ese trabajo era el resultado
de una investigación efectuada por el Dr. Juan B. Justo en el Senado,
en 1926, donde hace una radiografía del Banco desde 1901 basta 1926,
documentando como había sido la política crediticia. Esa investigación,
como la actual de la deuda extrema, no prosperó y fue archivada. Nadie
le llevo el apunte en ese año, ni después. Presentó pruebas, pero en
esos documentos estaban involucrados ministros, senadores, diputados.
Era investigar al régimen, y por supuesto las posibilidades de llegar a
alguna conclusión eran inexistentes. Hoy nadie se acuerda de esas
conclusiones. Otro
hecho que tiene que ver específicamente con nuestro endeudamiento,
demuestra la habilidad de los acreedores, y la canalleria de nuestros
gobernantes, tiene que ver con la conversión de la deuda pública
externa de la Provincia de Buenos Aires. Intervinieron el Dr. Pedro
Groppo, como Ministro de Hacienda del Gobernador Díaz, y los banqueros
Bemberg. La conversión se hizo sobre cinco empréstitos con vencimiento
el ultimo de ellos en el año 1955, donde a través de un procedimiento
de refinanciación de la deuda, el estado provincial tuvo un perjuicio
de 503.000.000 de pesos, además de haberse pagado a Bemberg, la suma de
12.500.000 dólares en concepto, de gastos, sellados y comisiones. Si
bien el Banco de la Provincia de Buenos Aires, era el natural agente
financiero del estado provincial, se prefirió a una banca extranjera
para realizar las operaciones. Este hecho fue denunciado por José Luis
Torres un patriota injustamente olvidado en su obra “Algunas Maneras
de Vender la Patria”, aunque nadie se atrevió a desnudar los
mecanismos de la operación. Recurrió a legisladores amigos, pero nadie
quiso hacerse cargo de efectuar la denuncia, y todo quedó en el olvido.
Años después el Instituto de Finanzas Argentinas de la facultad de
Ciencias Económicas de la universidad de Buenos Aires, hizo un análisis
de la conversión y llego a las mismas cifras que había denunciado
Torres. Curiosamente esa conversión y el negociado consiguiente no
figura en ninguno de los libros de historia económica en los que se
trata el periodo, y lo más significativo es que los detalles de la
conversión no figuran en los tres tomos de la Memoria del Ministerio de
Hacienda de la Provincia. Estas son cifras concretas, datos objetivos.
Saque el lector sus propias conclusiones. Otra
de las modalidades para usufructuar el esfuerzo del ahorro de los
argentinos, fueron las operaciones de redescuento que hacia el Banco de
la Nación antes de 1935, cuando manejaba la totalidad de las finanzas
del estado. EI Banco otorgaba generosos redescuentos, por cifras que
iban desde 1.000.000 de pesos en los casos más pequeños hasta sumas
que excedían los 40.000.000, a bancos extranjeros que realizaban
grandes inversiones, y después refinanciaban sus obligaciones, a través
de nuevas operaciones de similar contenido, a tasas menores, a las que
prestaban con el dinero del Estado. Esas operaciones tampoco han sido
materia de ninguna investigación ni de ningún análisis, y accedimos a
muchas de ellas a través de la
búsqueda de documentos para otra cuestión histórica. A
través de estos ejemplos se puede ir articulando, que el tema de la
Deuda externa y el sometimiento a los centros financieros del poder
transnacional no es cosa nueva, sino que viene desde el fondo de nuestra
historia. Hay una multiplicidad de antecedentes, donde no sòlo
intervinieron los banqueros, sino fundamentalmente_ nuestra dirigencia
política que participó en esas operaciones, las usufructuó y colaboró
en lo que lisa y llanamente era una estafa habitual a la Nación.. La
deuda externa en la época de Justo siguió creciendo y aunque se hacen
pagos rigurosos en cuanto a los intereses y amortizaciones se eleva
desde 1932 que era de 942.251.900, a 1.224.027.685 en 1936, sin contar
la elevada deuda interna. que excedía los 2.853.160.368 afines de 1937. Durante
este gobierno que señala el comienzo de la llamada ‘década infame’
empiezan a movilizarse las cuantiosas inversiones de los Estados Unidos,
y la presión constante de sus diplomáticos, que quieren sumar a la
Argentina a su esfera de influencia. Cuando se realiza la Conferencia
Panamericana de Montevideo en 1933, la delegación de los Estados Unidos
presidida por el Secretario de Estado Cordell Hull, lleva un proyecto
para pan- americanizar la legislación y tratar de crear un órgano
consultivo liderado por su país, para mediar en los conflictos que
puedan plantearse. Como primera medida, se pretende que la Argentina,
ratifique cinco pactos internacionales sobre solución de conflictos. Se
hacen algunas negociaciones con el canciller Saavedra Lamas, y se llega
a un acuerdo, mediante el cual la Argentina apoyará las pretensiones de
Estados Unidos, más allá de cierta retórica verbal, donde se
enjuician algunas de sus posiciones. |